Después de dos años en los que no era posible celebrar la fe de manera comunitaria y presencial, con mucho gozo y júbilo se celebró la Misa Crismal en la Iglesia Catedral La Inmaculada. En esta ceremonia litúrgica los sacerdotes hicieron la renovación de las promesas sacerdotales, se bendijeron los santos óleos y se consagró el Santo Crisma, que son los aceites que se usarán en la celebración de los sacramentos del Bautismo, Confirmación, unción de los enfermos y orden sacerdotal.