Semana Santa-Liturgia

DIÓCESIS DE BARRANCABERMEJA

SEMANA SANTA

AÑO 2020

 

TABLA DE CONTENIDO

 

DOMINGO DE RAMOS

LUNES SANTO

MARTES SANTO

MIÉRCOLES SANTO

JUEVES SANTO

Hora Santa

VIERNES SANTO

Viacrucis

Celebración de la muerte del Señor

Sermón de las 7 palabras

Descendimiento de Jesús

SÁBADO SANTO

Rosario de los 7 dolores de la Virgen

Vigilia Pascual

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

“Dios nos reconcilia con los otros, para hacernos hermanos de camino”

 

 

 

DOMINGO DE RAMOS

5 DE ABRIL

 

 

 

LA MUCHEDUMBRE DE LA PERIFERIA

“La gran muchedumbre reunida alfombró el camino con sus capas; mientras que otros lo cubrían con ramas cortadas de los árboles. Y la gente que iba delante y detrás gritaban: ¡Hossana al Hijo de David!”

(Mateo 21, 8 - 9)

 

PARA TENER EN CUENTA

  • Con esta Eucaristía se da inicio a la Semana Mayor.
  • Se debe prever la procesión, para lo cual, en un sitio apropiado, lejos del Templo, se organiza el inicio de la celebración.
  • Se debe tener el atril para la Lectura del Evangelio, la caldereta e hisopo para la bendición de los ramos.
  • Los fieles deben llevar a la procesión ramos.
  • Se puede llevar la capa pluvial para la procesión.
  • La lectura de la pasión la proclaman el presidente de la Celebración con otros ministros apropiados.
  • Para las formas de hacer la procesión, leer en el Misal pp 129-137

 

PROCESIÓN Y BENDICIÓN DE LOS RAMOS

COMENTARIO INICIAL

Nos hemos reunido como familia eclesial en este día, para conmemorar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, celebración con la que iniciamos la Semana Mayor. Es momento de acompañar al Señor en el camino que lo conducirá a la cruz, para reconciliarnos con Dios y con los otros para hacernos de camino. Las palmas que agitamos en esta celebración, son el  llamado a abrir nuestra vida al mensaje de salvación que Jesús de Nazaret nos trae. Iniciemos esta celebración aclamando a Jesús como el Rey de nuestras vidas.

 

SIGNACIÓN: En el nombre del Padre y del Hijo…

 

SALUDO DEL PRESIDENTE

Queridos hermanos: damos inicio a la solemne celebración del Domingo de Ramos y, de esta manera, iniciamos la Semana Santa, que nos conducirá a la gran fiesta de la Pascua. Jesús, condenado a muerte, padece, sufre y muere en la cruz, pero Dios, nuestro Padre, lo resucita para que viva para siempre, para que nos reconciliemos con los hermanos. Que esta memoria viva nos ayude verdaderamente a profundizar este misterio que celebramos.

 

BENDICIÓN DE RAMOS

Oremos: Dios todopoderoso y eterno, dígnate bendecir (+) estos ramos y concede a cuantos acompañamos ahora jubilosos a Cristo, nuestro Rey y Señor, ser servidores del Reino de Dios mientras vamos de camino, para reunirnos con Él un día en la Jerusalén del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

 

(En silencio, rocía los ramos con agua bendita)

 

COMENTARIO AL EVANGELIO

La Palabra de Dios nos muestra la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén donde es aclamado como el Rey y Señor por la gente de la periferia; nosotros recibimos este mensaje escuchando atentamente a nuestro Dios que viene a nosotros como Rey humilde y pacífico.

 

EVANGELIO

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 21, 1-11

 

Cuando se acercaban a Jerusalén, y llegaban a Betfagé, junto al monte de los Olivos. Jesús mandó dos discípulos diciéndoles: —«Vayan a la aldea de enfrente, encontrarán enseguida una borrica atada con su pollino, desátenlos y tráiganmelos. Si alguien les dice algo contéstenle que el Señor los necesita y los devolverá pronto». Esto ocurrió para que sucediera lo que dijo el profeta: «Digan a la hija de Sión: "Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en su asno, en un pollino, hijo de acémila"». Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: Trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba: —« ¡viva el hijo de David!». «¡Bendito el que viene en nombre del Señor!». « ¡Viva el Altísimo!». Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada —« ¿Quién es este?». La gente que venía con él  decía —«Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea».

 

Palabra del Señor.

 

Si se cree conveniente, se puede hacer una corta reflexión.

 

COMENTARIO A LA PROCESIÓN

Hermanos y hermanas: en este momento nos disponemos a conmemorar el acontecimiento de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén; al igual que aquella muchedumbre que lo aclamaba como su Señor gritando: “¡BENDITO EL REY QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR! PAZ EN EL CIELO Y GLORIA EN LAS ALTURAS”; nosotros, lo acompañemos, deseosos de dejarlo entrar en nuestras vidas, en nuestras familias y en nuestras Comunidades Eclesiales de Base.

 

Orden de la procesión es el siguiente:

  • El turiferario va delante
  • La cruz alta y los ciriales
  • El Sacerdote y el diácono
  • El conjunto de fieles laicos con ramos en las manos

Durante la procesión el coro dirige los cantos y aclamaciones apropiados para el momento

Después de la procesión o de la entrada solemne, el sacerdote se dirige al altar y prosigue la Misa con la oración colecta.

 

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, por cuya voluntad nuestro Salvador se hizo hombre y murió en la cruz para dar al género humano ejemplo de humildad, concédenos, en tu bondad, que aprendamos las enseñanzas de su pasión y merezcamos participar de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

COMENTARIO A LAS LECTURAS

Las lecturas de este día centran la mirada en el Siervo sufriente que, no por obligación sino por opción, entrega su vida para la salvación de todos; de esta manera nos permite reconocer que el verdadero sentido de la vida está en la entrega por el bien de los demás. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del profeta Isaías 50,4-7

 

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído; y yo no me he rebelado ni me he echado atrás. Ofrecí la espalda a los que me apaleaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Palabra de Dios

 

 

SALMO RESPONSORIAL

Sal 21,8-9. 17-18a. 19-20. 23-24

 

R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

 

Al verme se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que le ponga a salvo; que lo libre si tanto lo quiere.»

 

Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores: me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos.

 

Se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.

 

Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alábenlo, linaje de Jacob, glorifíquenlo, témanlo, linaje de Israel.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 2, 6-11

 

Hermanos: Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre”; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble - en el cielo, en la tierra, en el abismo -, y toda lengua proclame: “¡Jesucristo es Señor!”, para gloria de Dios Padre.

 

Palabra de Dios

 

HISTORIA DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

 

No se llevan velas ni incienso para la lectura de la Pasión del Señor, ni se hace al principio el saludo, ni se signa el libro. La lectura la hace un diácono o, en su defecto, el sacerdote. Puede también ser hecha por lectores, reservando al sacerdote, si es posible, la parte correspondiente a Cristo.

 

COMENTARIO AL EVANGELIO

El texto de la Pasión del Señor presentado por Mateo nos sumerge en el verdadero sentido de la misericordia de Dios, que nos reconcilia con los hermanos por medio de la muerte de su Hijo; tiene su fundamento en el servicio desinteresado que, a pesar de la traición, la negación, la burla y la injusticia, se hace perdón y reconciliación. Con profunda devoción, escuchemos.

 

EVANGELIO

El texto entre [ ] es la forma breve, que se puede leer por necesidad pastoral

 

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 26,14-27,66.

(Forma corta Mateo 27,11-54)

 

¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?

 

C. En aquel tiempo uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:

 

S. —«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».

 

C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

 

¿Dónde quieres que te preparemos la Pascua?

 

C. El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

 

S. —«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».

 

C. Él contestó:

 

+ —«Id a casa de Fulano y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos"».

 

C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.

 

Uno de vosotros me va a entregar

 

C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

 

+ —«Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar».

 

C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:

 

S. —« ¿Soy yo acaso, Señor?».

 

C. Él respondió:

 

+ —«El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!, más le valdría no haber nacido».

 

C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

 

S. « ¿Soy yo acaso, Maestro?».

 

C. Él respondió:

 

+ —«Tú lo has dicho».

 

Esto es mi cuerpo. Ésta es mi sangre

 

C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a los discípulos diciendo:

 

+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo».

 

C. Y cogiendo una copa pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:

 

+ «Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el Reino de mi Padre».

 

C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.

 

Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas

 

C. Entonces Jesús les dijo:

 

 +«Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: "Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño". Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea».

 

C. Pedro replicó:

 

S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré».

 

C. Jesús les dijo:

 

 + «Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante tres veces, me negarás».

 

C. Pedro le replicó:

 

S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré».

 

C. Y lo mismo decían los demás discípulos.

 

Empezó a entristecerse y angustiarse

 

C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:

 

 + —«Sentaos aquí mientras voy allá a orar».

 

C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:

 

 + —«Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo».

 

C. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:

 

+ —«Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres».

 

C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:

 

+ —« ¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil».

 

C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:

 

+ —«Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».

 

C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:

 

+ —«Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega».

 

Echaron mano a Jesús para detenerlo

 

C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:

 

S. —«Al que yo bese, ése es: detenedlo».

 

C. Después se acercó a Jesús y le dijo:

 

S. — « ¡Salve, Maestro!».

 

C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:

 

+ —«Amigo, ¿a qué vienes?».

 

C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:

 

+ —«Envaina la espada: quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura que dice que esto tiene que pasar».

 

C. Entonces dijo Jesús a la gente:

 

+ —« ¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis».

 

C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

 

Veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso

 

C. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se había reunido los letrados y los senadores. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el sanedrin en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon:

 

S. —«Este ha dicho: "Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días"».

 

C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:

 

S. —« ¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?».

 

C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:

 

S. —«Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios».

 

C. Jesús respondió:

 

 + —«Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo».

 

C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo:

 

S. — «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?».

 

C. Y ellos contestaron:

 

S. — «Es reo de muerte».

 

C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo:

 

S. —«Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?».

 

Antes que cante el gallo, me negarás tres veces

 

S. Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo:

 

S. —«También tú andabas con Jesús el Galileo».

 

C. Él lo negó delante de todos diciendo:

 

C. —«No sé qué quieres decir».

 

C. Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí:

 

S. —«Este andaba con Jesús el Nazareno».

 

C. Otra vez negó él con juramento:

 

S. —«No conozco a ese hombre».

 

C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron:

 

S. —«Seguro; tú también eres de ellos, se te nota en el acento».

 

C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar diciendo:

 

S. —«No conozco a ese hombre».

 

C. Y en seguida cantó el gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo me negarás tres veces». Y saliendo afuera, lloró amargamente.

 

Entregaron a Jesús a Pilato, el gobernador

 

C. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y atándolo lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.

 

No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre

 

C. Entonces el traidor sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y senadores diciendo:

 

S. —«He pecado, he entregado a la muerte a un inocente».

 

C. Pero ellos dijeron:

 

S. — « ¿A nosotros qué? ¡Allá tú!».

 

C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:

 

S. —«No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas porque son precio de sangre».

 

C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías el profeta:

 

«Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor».

 

¿Eres tú el rey de los judíos?

 

[C. Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:

 

S. —« ¿Eres tú el rey de los judíos?».

 

C. Jesús respondió:

 

 + —«Tú lo dices».

 

C. Y mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los senadores no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:

 

S. —«¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?».

 

C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:

 

S. —«¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman Mesías?».

 

C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:

 

S. —«No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él».

 

C. Pero los sumos sacerdotes y los senadores convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:

 

S. — «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?».

 

C. Ellos dijeron:

 

S. —«A Barrabás».

 

C. Pilato les preguntó:

 

S. —«¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?».

 

C. Contestaron todos:

 

S. —«¡Que lo crucifiquen!».

 

C. Pilato insistió:

 

S. —«Pues ¿qué mal ha hecho?».

 

C. Pero ellos gritaban más fuerte:

 

S. —«¡Que lo crucifiquen!».]

 

C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia del pueblo, diciendo:

 

S. —«Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!».

 

C. Y el pueblo contestó:

 

S. —«¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!».

 

C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotado, lo entregó para que lo crucificaran.

 

¡Salve, rey de los judíos!

 

C. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y trenzando una corona de espinas se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:

 

S. —«¡Salve, rey de los judíos!».

 

C. Luego lo escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella en la cabeza. Y terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.

 

Crucificaron con él a dos bandidos

 

C. Al salir, encontraron un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz.

 

C. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo, probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Este es el Rey de los Judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.

 

Si eres Hijo de dios, baja de la cruz

 

C. Los que pasaban, lo injuriaban y decían meneando la cabeza:

 

S. —«Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz».

 

C. Los sumos sacerdotes con los letrados y los senadores se burlaban también diciendo:

 

S. —«A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?».

 

C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.

 

Elí, Elí, lamá sabaktaní

 

C. Desde el mediodía hasta la media tarde vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:

 

 —«Elí, Elí, lamá sabaktaní».

 

C. (Es decir:

 

+ —«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»).

 

C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron:

 

S. —«A Elías llama éste».

 

C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber. Los demás decían:

 

S. —«Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo».

 

C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.

 

Todos se arrodillan, y se hace una pausa.

 

Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rasgaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba dijeron aterrorizados:

 

S. —«Realmente éste era Hijo de Dios».

 

C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderle; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos.

 

José puso el cuerpo de Jesús en un sepulcro nuevo

 

C. Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro.

 

Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis

 

C. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:

 

S. —«Señor, nos hemos acordado que aquel impostor estando en vida anunció: "A los tres días resucitaré". Por eso da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo: "Ha resucitado de entre los muertos". La última impostura sería peor que la primera».

 

C. Pilato contestó:

 

S. —«Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis».

 

C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

 

Palabra del Señor

 

Después de la lectura de la Pasión, puede tenerse, si se cree oportuno, una breve homilía.

 

HOMILÍA

CREDO

 

 

 

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Presidente: Hermanas y hermanos, oremos a Dios Padre, autor de nuestra salvación, y, sabiendo que Jesús viene en su nombre, para salvarnos de la muerte y del pecado, digámosle juntos:

 

R. Por la pasión de tu hijo, escúchanos, Padre.

 

Por la Iglesia universal, por la Diócesis de Barrancabermeja y por nuestra parroquia, para que reconciliados con nuestros hermanos, estemos dispuestos a acoger a todas las personas, especialmente a quienes más sufren. Roguemos al Señor.

 

Por todas las familias, para que reconciliadas por Cristo, sean escuelas de amor, don de vida y experiencia de misericordia para el mundo. Roguemos al Señor.

 

Por todos los que sufren la enfermedad y la injusticia, para que en medio de sus dolores, experimenten la fuerza de Dios, que nos regala el Don de la esperanza, y sintiendo cercana su presencia, no desfallezcan y reaviven su fe. Roguemos al Señor.

 

Por los aquí reunidos, para que la participación en esta Semana Santa nos haga  hombres y mujeres reconciliados para reconciliar. Roguemos al Señor.

 

Presidente: Padre de bondad, escucha nuestras suplicas confiadas y haz que la contemplación de los misterios de nuestra redención, nos haga más sensibles a tu voz, que nos llama a la santidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que la pasión gloriosa de tu Unigénito llegue pronto, Señor, a nosotros tu perdón; y, aunque nuestras obras no lo merezcan, que la mediación de este sacrificio único nos haga recibir tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO: La pasión del Señor (Misal, pág. 138)

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con este santo sacrificio, te pedimos suplicantes, Señor, que, así como por la muerte de tu Hijo fortaleciste en nosotros la esperanza de obtener cuanto la fe nos promete, nos concedas, por su resurrección, la plena posesión de la gloria que anhelamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

BENDICIÓN FINAL

 

 

 

LUNES SANTO

6 DE ABRIL

 

 

 

LA TERNURA DE LA UNCIÓN

“Entonces dijo Jesús: Déjala. Está bien que lo haya guardado para el día de mi sepultura; pues a los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán”.

(Juan 12, 7 - 8)

 

COMENTARIO INICIAL

Hermanos y hermanas, reunidos para continuar el camino hacia la cruz y la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, sigamos de cerca sus pasos para que obtengamos la gracia de participar, de manera sacramental, de los frutos de su misterio pascual. Celebremos consciente que Cristo se hace presente en su Cuerpo y su Sangre en medio de nosotros.

 

COMENTARIO A LAS LECTURAS

Dispongamos nuestro corazón para recibir a Dios al escuchar su Palabra que nos dará vida eterna. Que el buen olor de Cristo inunde nuestras familias con su gracia.

 

LECTURAS

Lectura del profeta Isaías 42, 1-7

Salmo 27 (26)

Lectura del santo evangelio según San Juan 12, 1-11

 

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Presidente: Hermanos y hermanas, oremos al señor que, con la sangre preciosa de Jesucristo ha sanado nuestras heridas y pidámosle que extienda su mano salvadora a todos los que han sido redimidos por la cruz gloriosa de su Hijo, diciendo:

 

R/ Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.

 

Por la Iglesia, encabezada por el Papa Francisco, para que le dé un conocimiento más profundo del Misterio de la muerte del Señor, y ayuda a que lo manifieste con su propia vida. Roguemos al Señor.

 

Por los gobernantes de todo el mundo, para que infundas el respeto a la libertad de conciencia de quienes han sido redimidos por la sangre de Cristo. Roguemos al Señor.

 

Por el perdón de nosotros pecadores, para que des fortaleza a los débiles, consuelo a los tristes y serenidad a los agonizantes, por los méritos del misterio pascual de tu Hijo. Roguemos al Señor.

 

Por los que celebramos la Misa, para que acrecientes el deseo de celebrar debidamente el misterio de la resurrección al cual nos acercamos. Roguemos al Señor.

 

Presidente: Señor, Dios y padre nuestro, que por la pasión de tu Hijo nos has dado la vida, escucha nuestras oraciones y que la sangre de Cristo los purifiqué de todo pecado. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

MARTES SANTO

7 DE ABRIL

 

 

 

LA CONMOCIÓN DEL SEÑOR

“Jesús le respondió: ¿Estás dispuesto a dar tu vida por mí? Te aseguro que antes que cante el gallo, me negarás tres veces” (Juan 13, 38).

 

COMENTARIO INICIAL

Hermanos y hermanas, en este día contemplemos junto al Señor, nuestras propias debilidades, porque el discípulo también las tiene; supliquémosle que nunca rechacemos la salvación que nos ofrece, por confiar en nuestras falsas seguridades. Celebremos con espíritu de penitencia este encuentro personal con Cristo en la Eucaristía.

 

COMENTARIO A LAS LECTURAS

Desde el seno materno, todos hemos sido llamados por nuestro nombre a una misión especial; escuchemos en esta santa Palabra cómo podemos responder a este plan de Dios.

 

Lectura del profeta Isaías 49, 1-6

Salmo 71 (70)

Lectura del santo evangelio según San Juan 13, 21-33. 36-38

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Presidente: Hermanos y hermanas, acerquémonos a Dios Padre, para que escuche nuestras súplicas y perdone nuestros pecados, aclamando:

 

R/. Cristo, ten piedad de nosotros

 

Por el Papa Francisco, para que lo ilumine en la fe, la esperanza y el amor, de manera que siga guiando la Iglesia por caminos de reconciliación. Roguemos al Señor.

 

Por aquellos gobernantes cuyos buenos ideales se han desvanecido, para que sepan ver y aceptar todavía la novedad de la vida y se renueven constantemente a sí mismos. Roguemos al Señor

 

Por todos los que viven solos, alejados, o encerrados en sí mismos, para que acepten la compañía de Cristo, y por medio de Él se abran a otros.  Roguemos al Señor

 

Por nosotros, para que aprendamos de nuestro Señor, a cargar nuestras cruces  con paciencia y humildad, para que, redimidas, nos traigan vida. Roguemos al Señor. 

 

Presidente: Señor, Jesús, mira la Iglesia que se une contigo para ofrecer al Padre la alabanza; protégela con tu amor constante y atiende las oraciones que unimos a tu sacerdocio eterno. Tú, qué vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

MIÉRCOLES SANTO

8 DE ABRIL

 

 

 

EN EL COMPARTIR DE LA MESA, LA TRAICIÓN

“Ellos, muy tristes, empezaron uno por uno a replicarle: ¡No seré yo, Señor! Pero él les respondió: Uno que ha comido conmigo del mismo plato, es el que me va a traicionar” (Mateo26, 22 - 23)

 

COMENTARIO INICIAL

Hermanos y hermanas, acerquémonos al altar de Dios para ofrendar nuestro corazón en el sacrificio que abre a todos las puertas de la salvación. Celebremos esta Eucaristía como la primera, la única y la última de nuestra vida.

 

COMENTARIO A LAS LECTURAS

En este momento Dios nos hablará para que sigamos conociendo su querer para nuestras vidas. Escuchemos con atención.

 

Lectura del profeta Isaías 50, 4- 9ª

Salmo 69 (68)

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 26, 14-25

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Presidente: Hermanos y hermanas, oremos al Padre misericordioso, los unos por los otros, diciendo:

 

R/ Por la cruz de Cristo, escúchanos, Padre bueno.

 

Señor, colocamos en tus manos el ministerio del Papa Francisco, de todos los Obispos, sacerdotes y diáconos, para que este tiempo de ardua labor, todo lo hagan por amor a ti y a los fieles. Roguemos al Señor

 

Señor, muéstrate amigo y defensor de nuestros gobernantes que han puesto en ti su confianza y pon en sus propósitos los planes que busquen hacer el bien a sus hermanos. Roguemos al Señor

 

Señor, ten misericordia de aquellos que, como Judas, han traicionado a Dios o a sus hermanos, lanzándolos al padecimiento de una cruz inmerecida. Roguemos al Señor

 

Señor, danos la inteligencia oportuna para conducir a los pobres, a los agobiados, a los desesperanzados y a todos los que sufren, hacia la fuente de todos los bienes. Roguemos al Señor.

 

Presidente: Dios todopoderoso y eterno, que has querido salvar al mundo con la muerte de tu Hijo, concédenos a quienes recordamos con amor su pasión gloriosa, obtener los dones que te pedimos. Por Cristo nuestro señor.

 

 

JUEVES SANTO

9 DE ABRIL

 

 

                                                                         

 

LA ALIANZA DE AMOR

 “¿Entienden lo que he hecho con ustedes?... Por tanto, si yo, que soy su Señor y Maestro, les lavé los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros”  (Juan 13, 12 - 14).

 

MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

 

Para tener en cuenta:

  • Con la eucaristía de esta tarde iniciamos el solemne triduo pascual, en el cual celebramos el misterio de la pasión, muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo.
  • Se recomienda que al inicio de la Eucaristía el sagrario este completamente vacío. En este día se consagraran las hostias suficientes para la comunión del jueves y viernes santo.
  • Se entona el Gloria mientras se tocan las campanas las cuales no volverán a sonar hasta el Gloria de la vigilia pascual.
  • Al finalizar la homilía se procederá al rito del lavatorio de los pies.
  • En esta misa no se dice el Credo.
  • Una vez terminada la oración post – comunión, se procederá al traslado del santísimo sacramento al lugar de la reserva (monumento) para su posterior adoración.
  • Se recomienda que el monumento haga alusión a la temática del año: Reconciliación eclesiológica “Dios nos reconcilia con los otros para hacernos hermanos de camino”.
  • En esta celebración, se pueden pedir mercados para los más necesitados.

 

COMENTARIO DE ENTRADA

Iniciamos la celebración del Triduo Pascual, que es el centro de nuestra vida cristiana; en este año, de una manera especial, nos sumergimos en la reconciliación eclesiológica, reconciliándonos con los hermanos. Él se nos da como alimento eucarístico, instituye el sacramento del Sacerdocio y nos invita a vivir el mandamiento nuevo del amor, que se concreta en el servicio desinteresado a los hermanos. Participemos gozosos.

 

RITOS INICIALES

 

GLORIA (se tocan las campanas)

 

ORACIÓN COLECTA

Al congregarnos, oh Dios, para celebrar esta sacratísima Cena, en la cual tu Unigénito, cuando iba a entregarse a la muerte, encomendó a la Iglesia el sacrificio nuevo y eterno y el banquete de su amor, concédenos, te rogamos, que por la celebración de tan sagrado misterio obtengamos la plenitud de amor y de la vida.  Por nuestro Señor Jesucristo.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

COMENTARIO A LAS LECTURAS

En este día se recuerda el paso del pueblo de Israel de la esclavitud a la libertad; hoy, Jesús, instituye la comida de la Pascua nueva, en la que Él es el Cordero sacrificado. Abramos nuestro corazón para que la Palabra de Dios nos alimente e impulse a reconciliarnos con los demás.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo (12, 1-8. 11-14)

 

En aquellos días, el Señor les dijo a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: “Este mes será para ustedes el primero de todos los meses y el principio del año. Díganle a toda la comunidad de Israel: ‘El día diez de este mes, tomará cada uno un cordero por familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con los vecinos y elija un cordero adecuado al número de personas y a la cantidad que cada cual pueda comer. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito.

Lo guardarán hasta el día catorce del mes, cuando toda la comunidad de los hijos de Israel lo inmolará al atardecer. Tomarán la sangre y rociarán las dos jambas y el dintel de la puerta de la casa donde vayan a comer el cordero. Esa noche comerán la carne, asada a fuego; comerán panes sin levadura y hierbas amargas. Comerán así: con la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano y a toda prisa, porque es la Pascua, es decir, el paso del Señor.

Esta noche pasaré por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados. Castigaré a todos los dioses de Egipto, yo, el Señor. La sangre les servirá de señal en las casas donde habitan ustedes. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo y no habrá entre ustedes plaga exterminadora, cuando hiera yo la tierra de Egipto.

Ese día será para ustedes memorable y lo celebrarán como fiesta en honor del Señor. Ley perpetua para todas las generaciones.

Palabra de Dios.

Salmo 116 (115), 12-13. 15-16bc. 17-18

R. El cáliz de la bendición es la comunión con la sangre de Cristo.

¿Cómo le pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Levantaré el cáliz de salvación,
e invocaré el nombre del Señor.

 

A los ojos del Señor es muy penoso
que mueran sus amigos. 
De la muerte, Señor, me has librado,
a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava.

 

Te ofreceré con gratitud un sacrificio
e invocaré tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor 
Ante todo su pueblo.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los Corintios (11, 23-26)

 

Hermanos: Yo recibí del Señor lo mismo que les he trasmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”.

Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él”.

Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Palabra de Dios

 

Evangelio. Lectura del Santo Evangelio según san Juan (13, 1-15)

 

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

 

En el transcurso de la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de entregarlo, Jesús, consciente de que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas y sabiendo que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto y tomando una toalla, se la ciñó; luego echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había ceñido.

Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: “Señor, ¿me vas a lavar tú a mí los pies?” Jesús le replicó: “Lo que estoy haciendo tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde”. Pedro le dijo: “Tú no me lavarás los pies jamás”. Jesús le contestó: “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo”. Entonces le dijo Simón Pedro: “En ese caso, Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. Jesús le dijo: “El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos”. Como sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: ‘No todos están limpios’.

 

Cuando acabó de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, volvió a la mesa y les dijo: “¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan”.

Palabra del Señor

 

HOMILÍA

(No se dice el credo)

 

 

LAVATORIO DE LOS PIES

 

COMENTARIO

Terminada la cena, y mediante un gesto de profundo amor, el maestro dará una de sus últimas lecciones a sus discípulos, les enseñará el sentido de su apostolado. Lavar los pies del otro, significa reconocer su dignidad, ponerse como último y servidor de todos, porque en el Cielo será el primero. Por tanto, quien quiera seguir a Jesús, debe amar a los demás como él lo hizo.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Presidente: En este tiempo en que Cristo presentó al Padre sus oraciones, roguemos también nosotros, para que, por amor a su Hijo se digne escuchar benignamente nuestras plegarias y digamos:

 

R/. Padre de amor, escúchanos.

 

Por la Santa Iglesia, para que reconciliada con Dios, acoja a todos, sin distinciones ni preferencias; sea capaz de amar, con el mismo amor con que Cristo nos ama y, esté siempre al servicio de los demás. Oremos.

 

Por todos los pueblos y sus gobernantes, para que siendo hombres y mujeres reconciliados, trabajen por el bien común, la solidaridad y la paz en el mundo. Oremos.

 

Por todos los que participan del dolor de Cristo mediante la enfermedad y la tribulación, para que uniendo sus sufrimientos a la Pasión de Jesucristo reciban la fortaleza necesaria en esta hora de la Cruz. Oremos.

 

Por todos nosotros aquí reunidos, para que, mediante la celebración de estos sagrados misterios, nos sintamos comprometidos a reconciliarnos con el hermano. Oremos.

 

Presidente: Escucha Dios Todopoderoso las oraciones que te presentamos, y aquellas que quedan en lo más profundo de nuestro corazón, para que confiado en tu bondadosa providencia alcancemos lo que pedimos.

 

OFRENDA

 

MERDADOS: En este momento junto al Pan y Vino colocamos en el altar del Señor la ofrenda de mercado que traemos para compartir con los más necesitados. Ha surgido de la generosidad y solidaridad, expresión del amor al que el Señor nos invita en este día.

 

LITURGIA EUCARÍSTICA

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, señor, participar dignamente en estos santos misterios, pues cada vez que celebramos este memorial de la muerte de tu hijo, se realiza la obra de nuestra redención por Jesucristo nuestro Señor.

 

PREFACIO: l de la Eucaristía

 

PLEGARIA EUCARÍSTICA (Se recomienda plegaria l o canon Romano)

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN   

Concédenos, Dios todopoderoso, que de la misma manera como nos alimentas en la cena de tu Hijo, en esta vida, podamos ser saciados también en la eternidad. Por Jesucristo nuestro señor.

 

TRASLADO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

 

  • Culminada la oración después de la comunión, el sacerdote acompañado de los ministros con cirios e incensario lleva el santísimo sacramento bajo palio hasta el lugar preparado como monumento en procesión por la nave principal del templo.
  • Una vez llegados al lugar de reserva, el sacerdote de rodillas, junto con el pueblo, realiza un momento de adoración al santísimo y lo inciensa.
  • Terminada la adoración el sacerdote y los ministros se dirigen a la sacristía en silencio sin dar la bendición.

 

COMENTARIO

En la Santa Eucaristía, nuestro Señor cumple su promesa de permanecer siempre con nosotros hasta el fin de los tiempos. Adoremos y contemplemos su presencia viva y real, para que así nos alimentemos de las gracias recibidas de éste sacramento y transformemos cada día más nuestra existencia según el querer de Cristo.

 

HORA SANTA

 

PARA TENER EN CUENTA

  • En un momento oportuno se procede a descubrir el altar y se cubre con un velo las cruces que haya en el templo y las imágenes de santos (que desde el V domingo de cuaresma ya deberían cubrirse).
  • El Monumento se organiza en un lugar distinto al Sagrario.
  • En el Monumento se coloca, NO LA CUSTODIA, sino el Copón con la reserva eucarística, pues el Sagrario está vacío.
  • Es importante preparar a la comunidad para la participación de la Hora Santa y no se convierta solo en peregrinación.
  • Tomar conciencia que todo es oración y que cada momento es importante.

 

Canto

 

Oración inicial (Papa Juan Pablo II)

Señor Jesús: Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos. "Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios" (Jn. 6,69). Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres. Aumenta nuestra FE.

Siguiéndote a ti, "camino, verdad y vida", queremos penetrar en el aparente "silencio" y "ausencia" de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo" (Mt. 17,5).

Queremos AMAR COMO TÚ, que das la vida y te comunicas con todo lo que eres. Quisiéramos decir como San Pablo: "Mi vida es Cristo" (Flp. 1,21). Nuestra vida no tiene sentido sin ti. Queremos aprender a "estar con quien sabemos nos ama", porque "con tan buen amigo presente todo se puede sufrir". En ti aprenderemos a unirnos a la voluntad del Padre, porque en la oración "el amor es el que habla" (Sta. Teresa).

Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia vocación cristiana. CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: "Quedaos aquí y velad conmigo" (Mt. 26,38).

Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia de donación.

En nuestras noches físicas y morales, si tú estás presente, y nos amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación.

Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia el "misterio" de cada hermano y de cada acontecimiento para insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la historia con este silencio activo y fecundo que nace de la contemplación.

Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre.

Amén.

Acto penitencial: A cada invocación decimos: Cristo, ten piedad.

  • Porque ignoramos a los hambrientos de paz y de justicia.
  • Porque no defendemos a los que no tienen voz y son marginados.
  • Por los que les sobra el pan y lo tiran en lugar de compartirlo.
  • Por los que rechazan a los que se fatigan de buscar trabajo digno.
  • Por no ser los profetas y misioneros que defienden al débil.
  • Por los que no ejercen la paternidad responsable.
  • Por los que no son solidarios con el dolor de los pobres y enfermos.
  • Por no apoyar a los calumniados y perseguidos por hablar la verdad.
  • Por los causantes de las guerras y del narcotráfico.
  • Por los que se refugian en los vicios y placeres del mundo.
  • Por los que violentan a la sociedad con sus leyes inhumanas.
  • Por los que hacen daño a la dignidad de la mujer.
  • Por los que promueven el aborto.
  • Por los que viven de la corrupción y de la mentira.
  • Por los que venden su conciencia y promueven la injusticia y la impunidad.
  • Por los patrones que no pagan el salario digno y justo.
  • Por los cristianos tibios y mediocres que no toman en serio tu mensaje.
  • Por los que no se comprometen en nada y se vuelven cómplices del egoísmo.
  • Por los incrédulos que han perdido la esperanza.

Silencio

Canto penitencial

Entronización de la Palabra:

  • Invocación del Espíritu Santo
  • Canto interleccional

Lector: Del Santo Evangelio según san Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiaras a tu enemigo. Pero yo os digo: amen a sus enemigos y rueguen por los que les persiguen, para que sean hijos de su Padre Celestial, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si aman a quienes les aman, ¿qué recompensa tendrán? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludan sino a sus hermanos, ¿qué hacen de particular? ¿No hacen lo mismo los gentiles? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto.

Reflexión

El Evangelio nos sugiere ejemplos concretos de cómo el comportamiento de Dios puede convertirse en la regla de nuestras acciones. Con estas palabras el Señor nos invita a dar un salto a lo extraordinario, hacer lo que los demás no se atreven a hacer en pro del prójimo, incluso de aquellos que nos hacen el mal o de aquellos que no conocemos, pero sabemos que necesitan ser atendidos con cariño. En este orden de ideas, el Papa Francisco nos insiste a continuación en el respeto a la vida: 

Somos plenamente conscientes de que el umbral del respeto fundamental de la vida humana está siendo transgredido hoy en día de manera brutal, no solo por el comportamiento individual, sino también por los efectos de las opciones y de los acuerdos estructurales. La organización de las ganancias económicas y el ritmo de desarrollo de las tecnologías ofrecen posibilidades nuevas para condicionar la investigación biomédica, la orientación educativa, la selección de necesidades y la calidad humana de los vínculos. La posibilidad de orientar el desarrollo económico y el progreso científico hacia la alianza del hombre y de la mujer, para el cuidado de la humanidad que nos es común, y hacia la dignidad de la persona humana, se basa ciertamente en un amor por la creación que la fe nos ayuda a profundizar e iluminar. La perspectiva de la bioética global, con su amplia visión y su atención a las repercusiones del medio ambiente en la vida y la salud, constituye una notable oportunidad para profundizar la nueva alianza del Evangelio y de la creación.” (Papa Francisco: Humana Conmunitas)

Silencio meditativo

Canto

Lector: Del Santo Evangelio según san Mateo 1,18-25

Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Reflexión

María, a pasar de las circunstancias como quedó embarazada, desde el momento de la anunciación dijo SÍ a la vida, luego José, su esposo, alertado por el Ángel del Señor, también da un SÍ a la vida. Estos “SÍ”, son los que hacen posible la realidad que se cuenta en el texto bíblico. Sí a la vida, este es el legado del Papa Francisco que reflexionaremos a continuación.

Cuánto más indefensos son los seres humanos, tanto más deben ser preferidos. Motivo por el cual los concebidos pero aún no nacidos, deben ser especialmente preferidos: Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo.

La vida humana es un don que hemos recibido, el más importante y primario, fuente de todos los demás dones y de todos los demás derechos. Y como tal necesita ser protegido. Además, para el creyente el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Pero, tanto para creyentes o no creyentes, cada vida es un bien y su dignidad debe ser custodiada sin excepciones

Siempre será válido que abortar es inmoral. Abortar no es progresista, ya que nunca será lícito ir contra el hombre hasta causar su destrucción, su muerte violenta. Abortar no es progreso, sino retroceso, no es luz, sino tinieblas y oscuridad: “Precisamente porque es una cuestión que hace a la coherencia interna de nuestro mensaje sobre el valor de la persona humana, no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión. Quiero ser completamente honesto al respecto. Éste no es un asunto sujeto a supuestas reformas o «modernizaciones». No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana (Papa Francisco: la alegría del amor 213-214)

Silencio meditativo

 

Canto

Peticiones

 

Oremos a Dios, dueño de la vida, para que escuche nuestras súplicas a favor de la dignidad del ser humano.

 

R. Dueño de la vida, escúchanos

 

  • Que la Iglesia, Pueblo de la Vida, pueda dar un alegre y convincente testimonio de que cada vida humana proviene de Dios, le pertenece a Dios, y está hecha para regresar a Dios, roguemos al Señor.

 

  • Que la Iglesia, llamada a optar siempre por los más pobres, siempre defienda a los no nacidos, que son los hijos de Dios más indefensos, roguemos al Señor.

 

  • Por la Santa Iglesia Católica en todo el mundo, para que pueda cumplir su misión de promover la vida con fe y alegría, roguemos al Señor.

 

  • Que todos los niños aun no nacidos, sean bienvenidos y protegidos en este mundo en lugar de ser temidos y rechazados. Roguemos al Señor.

 

  • Que todas las leyes que permiten la destrucción de la vida inocente, sean rechazadas y finalmente abolidas. Roguemos al Señor.

 

  • Que en el Espíritu de hermandad, demostrado por Nuestro Señor, acojamos a los pobres, los no nacidos, los enfermos, los moribundos. Roguemos al Señor.

 

  • Que Dios bendiga a todos los cirujanos, enfermeras, y a todo tipo de personal que trabaja en el área de salud, y les ayude a que utilicen sus talentos en favor de la promoción de la vida y no de la muerte ni de la destrucción. Roguemos al Señor.

 

  • Para que todos los que trabajan en los movimientos pro-vida, sean motivados con recelo hasta el gran día de la victoria. Roguemos al Señor.

 

  • Que por nuestra presencia y cuidado de enfermos y moribundos, podamos dar testimonio de que toda la vida tiene valor y demostrarle al mundo entero que no existe nadie que no valga nada. Roguemos al Señor.

 

Lector: Acoge, Señor y dador de vida, nuestras súplicas que hacemos por tu Hijo Jesucristo. Amén.

 

 

ORACIÓN POR LA VIDA

Padre, tú eres la fuente de toda vida. Por Jesucristo, tu Hijo, ofreces la vida eterna a todo el que la desea. Nosotros creemos en esa vida, Padre. Te damos gracias por ella y esperamos con gozo el día en que podamos compartirla contigo. Pero hoy te pedimos por la vida humana creada a tu imagen; la vida de todas las personas del mundo entero. Por tu amor y tu misericordia, santifica y fortalece nuestros esfuerzos por lograr que se respete y dignifique el fundamento de toda vida humana, especialmente por los médicos y legisladores de nuestro mundo. Que tu rostro brille sobre nosotros y que en ti, la humanidad entera encuentre la felicidad y el valor de vivir en ayuda mutua, haciendo de esta vida un anticipo de la vida futura que gozaremos eternamente.

 

Canto final

 

Despedida (no se hace bendición)

 

 

VIERNES SANTO

10 DE ABRIL

 

 

 

EL EVANGELIO DE LA CRUZ

“Y salió Jesús con la corona de espinas y el manto rojo. Pilato les dijo: ¡Ahí tienen al hombre!” (Juan 19,5)

 

VIACRUCIS POR LA VIDA

 

Canto penitencial de entrada

 

Animador:      Por la señal de la santa cruz…

Credo de los Apóstoles

Comentario

 

La pasión de Cristo es la pasión del pueblo que está marcada al mismo tiempo por el dolor, la violencia y la muerte, por una parte y, por otra, por la esperanza, la resurrección y la vida. Este viacrucis, el viacrucis de la vida, nos invita a caminar con Jesús y con nuestra vida personal y social, con sus tristezas y equivocaciones, con nuestros arrepentimientos e ilusiones, para encontrarnos con el Señor que nos reconcilia entre nosotros para ser hermanos y hermanas de camino y construir una cultura donde la vida de los últimos y más pequeños, de los vulnerables y despreciados, identificados con el Cristo de la Cruz, resucita con él y son sujetos de historia y cambio de un nuevo amanecer.

 

La cultura de la muerte es causa y generadora de todos los desequilibrios sociales que vivimos y a la base de ella está lo que el Papa Benedicto XVI llama el relativismo: se va construyendo una cultura de relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja solo como medida última el propio yo y sus intereses[1].

 

El poder, la encomia, el placer, rigen la sociedad, como fruto de este relativismo ético. Esto siempre repercute en perjuicio de los más débiles, de los que tienen menos recursos es lo que el papa Francisco llama la sociedad del descarte.

 

En esta hora de la historia el Santo Padre habla de la ecología integral que se refiere al cuidado de la vida en la multiplicidad de sus formas, en particular allí donde se encuentra amenazada: no puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza, si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos. 

 

A esta economía integral se añade una ecología social, que atraviesa toda la escala de instituciones humanas, desde la familia, la comunidad local, la nación y la vida internacional. También la ecología integral pide justicia entre las generaciones. Este rico concepto busca proteger la vida en todas sus expresiones humanas, es decir, en las culturas diversas[2].

 

Iniciamos nuestro viacrucis de la vida, donde al mismo tiempo aparecen los signos de muerte y las alternativas de vida, con la invitación a ser constructores de esa cultura de la vida, que se inspira en la fuerza maravillosa del resucitado.

 

I Estación. Jesús es condenado a muerte.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

 

Del Evangelio según San Marcos. 14, 14-15:

¡Pero ellos gritaron con más fuerza: "Crucifícale!” Pilatos, entonces, queriendo complacer a la gente, le soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuera crucificado.

 

Cultura que mata la vida: No a una economía de la exclusión

Reflexión

Así como el mandamiento de no matar pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frio un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del mas fuerte, donde el poderoso se come al más débil[3].

 

Oración

Señor Jesús nos hemos dejado alimentar por una economía de la exclusión que condena a millones de millones de personas a vivir en los límites de la muerte y a muchos los entierra en ella y nosotros hemos sido insensibles, muchas veces y nos hemos dejado fascinar por las luces del bienestar. Perdona, Señor, nuestra indiferencia, nuestro alejamiento de tu cruz en los hermanos que sufren.

Tu cruz nos ha dado ejemplo de entrega total al Padre y de amor desinteresado, gratuito a la humanidad.

Regálanos un poco de tu generosidad para caminar con los que sufren hacia la reconciliación, donde todos, gracias a tu cruz, seamos hermanos y hermanas.

Canto penitencial

II Estación. Jesús toma la Cruz.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Marcos. 14, 20

Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus ropas y le sacan fuera para crucificarle.

Cultura que mata la vida: No a la inequidad que genera violencia

Reflexión

Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se revierta la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres, pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontraran un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión.

Cuando la sociedad -local, nacional o mundial- abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no nos sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz[4].

Oración

Señor, Jesús, tu cargaste la cruz y con ella renuevas nuestra esperanza; sin embargo, nosotros no nos hemos comprometido con tu cruz y nos hemos acomodado a un sistema injusto que genera inequidad y violencia y muchas veces, esa misma inequidad y violencia se esconde en nuestro corazón.

Perdónanos, Señor, por no cargar la cruz con la esperanza de vida con la que tú lo hiciste.

Perdónanos, Señor, porque tantas y tantas veces hemos dejado solo a nuestro pueblo y no nos hemos comprometido con el evangelio de la vida.

Canto penitencial

 

III Estación. Jesús cae por primera vez.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Del libro del Profeta Isaías. 53, 6

El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus llagas hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, Dios descargó sobre él la culpa de todos nosotros.

Cultura que mata la vida: No a la nueva idolatría del dinero

Reflexión

Las caídas de Jesús bajo el peso de la cruz nos están recordando que nuestra fuerza está siempre en Dios y cuando nos apartamos de él nuestra vida rueda por el piso sin dignidad, porque hemos cambiado a Dios por el dinero.

Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestra sociedad. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro de los israelitas en el desierto (Cfr Ex 32, 1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y si un objetivo humano[5].

Oración

Señor Jesús, qué torpes hemos sido al caminar tropezando continuamente con los ídolos del dinero que matan la vida y endurecen nuestro corazón.

Perdónanos, Señor porque con este andar, no solo tropezamos voluntariamente con esos ídolos, sino que también creamos otros nuevos en nuestro corazón, que nos apartan de la ternura con los seres queridos, con los amigos, vecinos, pobres y enceguece nuestro corazón con el deseo de más y más.

Señor Jesús, ayúdanos a levantarnos de nuestras caídas, a destruir nuestros falsos dioses del dinero y danos la fuerza para caminar hacia la cultura de la vida, que acoge e implementa la construcción de una sociedad justa y solidaria para todos.

Canto penitencial

 

 

IV. Estación. Jesús encuentra a su madre María.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Lucas. 2, 34-35.51:

Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: "Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel,  y para ser señal de contradicción ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!  a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones. "...Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.

Cultura que mata la vida: No a un dinero que gobierna en lugar de servir

Reflexión

Cerca al señor esta María. Ella prolonga con su existencia el generoso sí de la anunciación. Su fuerza revela su amor y responde al llamado de los hijos. Por el contrario, en nuestra sociedad con frecuencia el dinero gobierna en lugar de servir.

Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios. La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contra producente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se las siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la degradación de la persona. En definitiva, la ética lleva a un dios que espera una respuesta comprometida que esta fuera de las categorías del mercado[6].

Oración

Señor Jesús, qué diferencia el encuentro con tu madre María de los encuentros del dinero que gobierna; estos últimos orientan solo al propio egoísmo; el encuentro con tu madre lleva a la ternura, porque en el dolor humano el corazón de la madre se abrió para decirle al hijo: te amo, estoy contigo, no te abandono.

Señor Jesús, enséñanos a encontrarnos con los hermanos y hermanas que la misma manera que tu madre en el camino se encontró contigo y se solidarizó con tu dolor, confió plenamente en ti y te acompaño hasta la cruz.

Haz que en nuestro corazón nunca gobierne el dinero, sino, por el contrario, reine la ternura de la madre dolorosa.

Canto penitencial

V Estación. Simón el Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Lectura del Evangelio según San Marcos. 15, 21-22:

Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz. Le conducen al lugar del Gólgota, que quiere decir: Calvario

Rostros sufrientes, que nos duelen; la solidaridad un bálsamo en el dolor

Reflexión

El magisterio de la iglesia, tanto en Puebla como en Aparecida, han descrito la situación de extrema pobreza generalizada, que adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela. Rostros de niños golpeados por la pobreza desde antes de nacer, rostros de jóvenes desorientados que no encuentran un lugar en la sociedad, frustrados, sobre todo, en zonas rurales y urbanas marginales. Rostros de niños, niñas y jóvenes que han sido violados y ofendidos en su dignidad. Rostros de indígenas y con frecuencia de afroamericanos que viven en situaciones inhumanas. Rostros de campesinos privados de la tierra; Rostros de obreros frecuentemente mal retribuido. Rostros de marginados y hacinados urbanos. Rostros de ancianos cada vez más numerosos frecuentemente marginados de la sociedad del progreso. Rostros de migrantes que por distintos motivos están en constante movilidad, que solo tienen por propiedad unas maletas viejas y unas ilusiones difíciles de cumplir. Rostros de enfermos que sufren el flagelo de una salud que se mueve en medio de grandes intereses económicos de unos pocos, indiferentes ante el sufrimiento y la muerte. Rostros de adictos dependientes, ricos y pobres, niños, jóvenes, adultos y ancianos, hombres y mujeres sumergidos en el flagelo que destruye a la humanidad y a las nuevas generaciones. Rostro de detenidos en la cárcel en recintos penitenciarios inhumanos con ausencia de programas de rehabilitación y con una justicia precaria, muchas veces ineficaz, que por el contrario funciona rápidamente en favor de los ricos y poderosos; Rostros de víctimas y defensores de derechos humanos asesinados a mandados a callar por los señores del poder. Rostros de secuestrados y desaparecidos por los señores y las organizaciones de la cultura de la muerte.

La experiencia del señor Jesús con los últimos y abandonados de la tierra es una experiencia de solidaridad, que en medio de tanto sufrimiento se convierte bálsamo en el dolor.

Oración

Señor Jesús, qué larga la lista de rostros sufrientes, en donde tú estás presente y a veces, nosotros indiferentes. Tú eres ahora nuestro Cireneo, tú eres quien nos ayuda a cargar nuestras cruces: la enfermedad, la soledad, la tristeza, la angustia y el mismo dolor humano.

Señor Jesús, que hagamos realidad el querer del Papa, asumiendo la ecología integral que se refiere al cuidado de la vida en la multiplicidad de sus formas, en particular allí donde se encuentra amenazada.

Enséñanos, Señor de la vida a la contemplación que nos conduce a mirar el universo, confiado a nosotros, no para usarlo contra nosotros o contra los demás, o para ruina nuestra, sino para que sea un cántico a la gloria de Dios.

Que esta contemplación, Señor, reconozca lo que somos cada uno y cada persona; digno de gloria, de honor, de respeto y al mismo tiempo, que nos remita a ti, Jesús, que necesitaste del cirineo para caminar hacia la cruz, antesala de la resurrección.

Que reconozcamos, Señor de la historia y de la vida, Hijo de Dios, a quien reconocemos como origen de nuestra vocación, que nos llama a vivir la existencia según tu designio, que estamos llamados a cuidar y proteger la vida de todos, particularmente, de los últimos y abandonados[7].

Humildemente, te pedimos Señor, no nos abandones, porque sin ti no somos capaces de caminar y tenemos el peligro que nuestro corazón se vuelva indiferente ante el dolor humano.

Canto penitencial

VI Estación. La Verónica limpia el rostro de Jesús.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Lectura del Libro del profeta Isaías 53, 2-3

No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro.

El aborto es un crimen; la maternidad una bendición

Reflexión

Todos estamos llamados a reproducir el rostro misericordioso de Dios. Como aquella piadosa mujer que enjugo el rostro de Jesús, hemos de imitar al amor del Señor en los demás y dejar ver en todo a Dios, de manera particular en el rostro de los niños por nacer.

El Papa Francisco condenó con firmeza el aborto y recordó que no sólo no es un derecho, sino que incluso es un crimen: Es como contratar a un sicario para resolver un problema[8].

El Santo Padre realizó esta afirmación en su catequesis de la Audiencia General del miércoles 10 de octubre de 2018, dedicada al Quinto Mandamiento: no matarás, en la que insistió en que no es justo acabar con una vida humana para resolver un problema, no es justo acabar con la vida humana de un pequeño para solucionar un problema.

Por su parte, el Presidente de la Comisión Episcopal de Promoción y Defensa de la Vida, aseguró que: en Colombia, las altas cortes ejercen una tiranía con excesivo poder en el tema de la interrupción de los embarazos. La Corte Constitucional está, no para cambiar las leyes (…) sino para defenderlas. Y en vez de defenderlas a decidido cambiarlas, pero con un salto mortal[9].

Oración

Señor Jesús, qué hermoso es el regalo que Dios nos ha hecho en cada una de nuestras madres, una expresión de su misericordia. Te pedimos a cada una de ellas el rostro de la maternidad, que describe hermosamente Monseñor Ramón Ángel Jara[10]:

Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados; una mujer que, siendo joven tiene la reflexión de una anciana, y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud; la mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y si es instruida se acomoda a la simplicidad de los niños; una mujer que siendo rica, daría con gusto su tesoro para no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud; una mujer que siendo débil se reviste a veces con la bravura del león; una mujer que mientras vive no la sabemos estimar porque a su lado todos los dolores se olvidan, pero que después de muerta, daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un instante, por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un solo acento de sus latidos. De esa mujer no me exija el nombre si no quieres que empape de lágrimas vuestro álbum, porque yo la vi pasar en mi camino. Cuando crezcan vuestros hijos, léanles esta página, y ellos, cubriendo de besos vuestra frente, os dirán que un humilde viajero, en pago del suntuoso hospedaje recibido, ha dejado aquí para vosotros y para ellos, un boceto del Retrato de su madre.

Canto penitencial

 

VII Estación. Jesús cae por segunda vez.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

De la Carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-8).

"El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz".

Los niños y los jóvenes sin futuro; el pacto global de la educación

para una civilización de la esperanza

Reflexión

La cruz pesa y debilita el cuerpo del Señor, como el pecado es para nosotros un peso que hiere nuestra relación con Dios, con los hermanos, con la creación y con nosotros mismos. Pero Cristo se levanta de sus caídas y nos invita a no quedarnos postrados bajo nuestra propia debilidad, sino buscar metas y caminos de superación.

Las nuevas generaciones son las más afectadas por la cultura del consumo en sus aspiraciones personales profundas. Crecen en la lógica del individualismo pragmático y narcisista, que suscita en ellas mundos imaginarios especiales de libertad e igualdad. Afirman el presente porque el pasado perdió relevancia ante tantas exclusiones sociales, políticas y económicas. Para ellos, el futuro es incierto. Asimismo, participan de la lógica de la vida como espectáculo, considerando el cuerpo como punto de referencia de su realidad presente. Tienen una nueva adicción por las sensaciones y crecen, en una gran mayoría, sin referencia a los valores e instancias religiosas[11].

A esta triste realidad se suman tantos jóvenes sin futuro por la ausencia de oportunidades de estudio y formación.

Oración

Señor Jesús, qué dura y difícil es la realidad en nuestros niños, niñas y jóvenes, que, como afirma el Papa Francisco, están creciendo entre las cenizas: la orfandad en la cultura contemporánea.

Nosotros, Señor, queremos desarrollar y potenciar nuestra capacidad de acogida cordial porque muchos de ellos y ellas llegan a nuestras parroquias y escuelas con una profunda condición de orfandad.

Para responder a estas difíciles situaciones, en nuestra Diócesis hemos optado por ser una Iglesia Samaritana. Ayúdanos a imitarte. Tú Jesús,  al ver a la muchedumbre, sentiste compasión de ella, porque estaban ultrajados y abatidos como ovejas que no tienen Pastor, y proclamaste la Buena Nueva del Reino, sanaste toda enfermedad y toda dolencia y al ver a la multitud que te seguía, sentiste compasión de ella y multiplicaste los panes y los peces para saciar el hambre.

 

Nosotros, como Iglesia particular, a ejemplo tuyo, ante las necesidades cotidianas, las angustias y las frustraciones; ante la lucha por la supervivencia, contra el hambre y la enfermedad; ante el sufrimiento y la represión que padecen nuestros hermanos, particularmente los niños, las niñas y los jóvenes, no queremos seguir de largo, como el sacerdote y el levita de la parábola, cuando vieron al malherido botado a la orilla del camino, sino que, como el Samaritano, hacernos su prójimo, acercamos con compasión,  encargamos de ellos para sanar sus dolencias, en actitud de servicio, de solidaridad y de amor eficaz.

 

Haz Señor que nos sintamos enviados como Tú a anunciar la Buena Nueva de la liberación a nuestros niños, niñas y jóvenes, porción privilegiada de tu amor preferencial por los pequeños.[12].

 

Canto penitencial

VIII Estación. Jesús consuela a las mujeres que lloran por él.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Lucas 23, 28-31

Jesús, volviéndose a ellas, dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí;  llorad  más  bien  por   vosotras y por  vuestros hijos. Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron! Entonces se pondrán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cubridnos! Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?".

Las mujeres maltratadas; la mujer, hermoso regalo de Dios

Reflexión

En el mismo camino del Calvario Jesús se acerca a las mujeres que lo lloran y las consuela. Hoy, nuevamente, Jesús se acerca a nuestra comunidad para reconfortarnos y dar luz a tantos que sufren la oscuridad a causa del pecado. También nos pide a nosotros defender la dignidad de las mujeres y comprometernos con su desarrollo integral.

En esta hora de América Latina y El Caribe, urge escuchar el clamor, tantas veces silenciado, de mujeres que son sometidas a muchas formas de exclusión y de violencia en todas sus formas y en todas las etapas de sus vidas. Entre ellas, las mujeres pobres, indígenas y afroamericanas han sufrido una doble marginación. Urge que todas las mujeres puedan participar plenamente en la vida eclesial, familiar, cultural, social y económica, creando espacios y estructuras que favorezcan una mayor inclusión. Urge valorar la maternidad como misión excelente de las mujeres. Esto no se opone a su desarrollo profesional y al ejercicio de todas sus dimensiones, lo cual permite ser fieles al plan originario de Dios que da a la pareja humana, de forma conjunta, la misión de mejorar la tierra. La mujer es insustituible en el hogar, la educación de los hijos y la transmisión de la fe. Pero esto no excluye la necesidad de su participación activa en la construcción de la sociedad. Para ello, se requiere propiciar una formación integral de manera que las mujeres puedan cumplir su misión en la familia y en la sociedad[13].

Oración

Gracias, Dios Padre Bueno, por el amor que nos tienes; porque nos has creado a tu imagen y semejanza en la condición de varón y mujer; para que, reconociéndonos diferentes, busquemos complementarnos: el varón como apoyo de la mujer y la mujer como apoyo del varón.

Gracias, Padre bueno, por la mujer y su misión en la comunidad humana y te pedimos por la mujer que es hija: que sea acogida y amada por sus padres, tratada con ternura y delicadeza. Te pedimos por la mujer que es hermana: que sea respetada y defendida por sus hermanos. Te pedimos por la mujer que es esposa: que sea reconocida, valorada y ayudada por su esposo, compañero fiel en la vida conyugal; que ella se respete y se dé a respetar, para vivir ambos la comunión de corazones y anhelos que se prolongan en la fecundidad de una nueva vida humana, participando así en la máxima obra de la creación: el ser humano.

Te pedimos por la mujer que es madre: que reconozca en la maternidad el florecimiento de su feminidad. Creada para la relación, sea sensible, tierna y abnegada en la educación de cada hijo e hija; con la dulzura y la fortaleza, la serenidad y la valentía, la fe y la esperanza que van forjando la persona, el ciudadano, el hijo de Dios. Te pedimos por las mujeres buenas y generosas que han entregado su vida para realizar la nuestra Te pedimos por las mujeres que se sienten solas, por las que no encuentran sentido a su vida; por las marginadas y usadas como objeto de placer y de consumo; por las que han sido maltratadas y asesinadas.

Te pedimos, Padre Bueno, por todos nosotros, varones o mujeres; que nos sepamos comprender, valorar y ayudar mutuamente, para que, en la relación, amable y positiva, colaboremos juntos al servicio de la familia y de la vida.

Te lo pedimos por intercesión de la siempre Virgen María de Guadalupe, Mujer, Esposa y Madre Buena, llena de fe humilde y valiente, que nos acompaña, sostiene y conduce a tu Hijo Cristo Jesús, el cual vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. [14]

Canto penitencial

 

IX Estación. Jesús cae por tercera vez.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios. 5, 19-2.

Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado el mensaje de la reconciliación… En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado, Dios lo hizo expiar nuestros pecados, para que nosotros, unidos a él, recibamos la salvación de Dios.

Los campesinos expropiados; la tierra don de Dios para todos

Reflexión

Poco antes de llegar al Calvario Jesús cae nuevamente. Sus caídas revelan la debilidad de la humanidad que él ha asumido para levantar. Al erguirse de nuevo, Cristo evidencia, que quien está cimentado en el Señor, nunca será desamparado y tendrá la fuerza de Dios, por eso nos pide a nosotros, embajadores de la reconciliación, nuestra solidaridad y compromiso con todos los que sufren y son violentados en sus derechos fundamentales, especialmente hoy con los campesinos expropiados, que caen continuamente sus ilusiones de tener sus tierras que otros, injustamente se han apropiado y con la complicidad de autoridades son derribadas sus justas reclamaciones.

Los campesinos, en su mayoría, sufren a causa de la pobreza, agravada por no tener acceso a tierra propia. Sin embargo, existen grandes latifundios en manos de unos pocos. En algunos países, esta situación ha llevado a la población a demandar una Reforma Agraria, estando atentos a los males que puedan ocasionarles los Tratados de Libre Comercio, la manipulación de la droga y otros factores.

En la doctrina social de la Iglesia, se juzga el proceso de concentración de la tierra como un escándalo porque está en neta oposición con la voluntad y el designio salvífico de Dios, porque niega a una gran parte de la humanidad los beneficios de los frutos de la tierra. Las perversas desigualdades de la distribución de los bienes comunes y de las posibilidades de desarrollo de toda persona y los desequilibrios deshumanizados de las relaciones personales y colectivas, causados por este tipo de concentración, provocan conflictos que dañan las bases de la convivencia civil y provocan la destrucción del tejido social y el deterioro del medio ambiente.

Oración por nuestra tierra

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo y en la más pequeña de tus criaturas, Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe, derrama en nosotros la fuerza de tu amor para que cuidemos la vida y la belleza. Inúndanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.

Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar a los abandonados, caídos por tierra y olvidados. En sus justas pretensiones. Sana nuestras vidas, para que seamos protectores del mundo y no depredadores, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción.

Toca los corazones de los que buscan solo beneficios a costa de los pobres y de la tierra. Ensénanos a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar admirados, a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas en nuestro camino hacia tu luz infinita, que ilumina nuestro camino de constructores de vida.

Gracias porque estas con nosotros todos los días. Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz.[15]

Canto penitencial

X Estación. Jesús es despojado de sus vestiduras.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Marcos. 15, 24

Le crucifican y se reparten sus vestidos, echando a suertes a ver qué se llevaba cada uno.

Los obreros explotados; los trabajadores sujetos de historia

Reflexión

Adán cubrió su desnudez a causa de la culpa que sentía: Jesús recupera, con la suya, la dignidad de la humanidad avergonzada por el pecado. Cristo llega desnudo a la cruz y se ofrece al Padre para que comprendamos la dignidad y el respeto a los derechos fundamentales, particularmente de los últimos, en peligro de ser despojados por los poderosos.

El principio de la prioridad del trabajo respecto al capital es un postulado que pertenece al orden de la moral social. Este postulado tiene importancia clave tanto en un sistema basado sobre el principio de la propiedad privada de los medios de producción, como en el sistema en que se haya limitado, incluso radicalmente, la propiedad privada de estos medios. El trabajo, en cierto sentido, es inseparable del capital, y no acepta de ningún modo aquella antinomia, es decir, la separación y contraposición con relación a los medios de producción, que han gravado sobre la vida humana en los últimos siglos, como fruto de premisas únicamente económicas. Cuando el hombre trabaja, sirviéndose del conjunto de los medios de producción, desea a la vez que los frutos de este trabajo estén a su servicio y al de los demás y que en el proceso mismo del trabajo tenga la posibilidad de aparecer como corresponsable y coartífice en el puesto de trabajo, al cual está dedicado.

Nacen de ahí algunos derechos específicos de los trabajadores, que corresponden a la obligación del trabajo. Pero hay que subrayar ya aquí, en general, que el hombre que trabaja desea no sólo la debida remuneración por su trabajo, sino también que sea tomada en consideración, en el proceso mismo de producción, la posibilidad de que él, a la vez que trabaja incluso en una propiedad común, sea consciente de que está trabajando «en algo propio». Esta conciencia se extingue en él dentro del sistema de una excesiva centralización burocrática, donde el trabajador se siente engranaje de un mecanismo movido desde arriba; se siente por una u otra razón un simple instrumento de producción, más que un verdadero sujeto de trabajo dotado de iniciativa propia[16].

Oración

Señor Jesús, nos encontramos frente a uno de los problemas más crudos de la condición humana, como es el de la explotación del trabajo de hombres y mujeres, con la grave violación de su dignidad y de sus derechos, aprovechados muchas veces por los más fuertes y poderosos.

Concédenos la gracia de acercarnos y hacer realidad la intención fundamental y primordial de Dios respecto del hombre que Tú creaste al hombre y a la mujer tu imagen y semejanza, que no ha sido revocada ni anulada ni siquiera cuando el hombre, después de romper la alianza original con Dios, oyó las palabras con el sudor de tu rostro comerás el pan.  Estas palabras se refieren, Señor, a la fatiga a veces pesada, que desde entonces acompaña el trabajo humano; pero no cambia el hecho de que este es el camino por el que el hombre y la mujer realizan el dominio que les es propio sobre el mundo visible sometiendo la tierra, no maltratándola.

Concédenos, Señor, una sensibilidad especial para respetar la dignidad de los trabajadores, de manera que su trabajo no sea simplemente un aporte a quienes pagan sus fatigas, sino una posibilidad de ser también dueño del fruto de su esfuerzo, en beneficio personal para ellos, los suyos y la sociedad y no simplemente para los dueños del capital.

Es necesario Señor, que tu Espíritu abre nuestros corazones para ser justo, de manera especial con quienes sufren las condiciones de una pobreza cultural impuesta y tienen que desarrollar trabajos humildes y por esa misma condición son explotados y se les niega el justo salario, con todas sus obligaciones laborales.

Señor, te pedimos que nos concedas la sabiduría y la fortaleza para comprender y acompañar al mundo obrero, como sujeto de historia y que todos tengamos claro que el trabajo es un bien del hombre y de la mujer, es un bien de la humanidad, porque mediante el trabajo humano no solo trasforma la naturaleza adaptándolas a las propias necesidades, respetando el orden creado, sino que se realiza a si mismo como hombre, como mujer, es más, en cierto sentido, se hace más humano[17].

Canto Penitencial

 

XI Estación. Jesús es clavado a la cruz.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Marcos. 15, 25-27

Era la hora tercia cuando le crucificaron. Y estaba puesta la inscripción de la causa de su condena: " El Rey de los judíos". Con él crucificaron a dos salteadores, uno a su derecha y otro a su izquierda.

Los profesionales de la corrupción; el valor de la ética inquebrantable

Reflexión

Son iluminadoras las palabras del Papa Francisco frente al flagelo de la corrupción. Dice al respecto:

La corrupción es una de las heridas más lacerantes del tejido social, porque lo perjudica gravemente tanto desde un punto de vista ético como económico: con la ilusión de ganancias rápidas y fáciles, en realidad empobrece a todos, menoscabando la confianza, la transparencia y la fiabilidad de todo el sistema. 

La corrupción degrada la dignidad del individuo y destruye todos los ideales buenos y hermosos. La sociedad en su conjunto está llamada a comprometerse concretamente en combatir el cáncer de la corrupción en sus diversas formas

Cada administrador público debe sentir cada vez más la responsabilidad de operar con transparencia y honestidad, favoreciendo así la relación de confianza entre el ciudadano y las instituciones, cuya disolución es una de las manifestaciones más serias de la crisis de la democracia.

El Papa Francisco explicó que los bienes comunes constituyen recursos que deben protegerse en beneficio de todos, especialmente de los más pobres, y ante su uso irresponsable, el Estado debe realizar una función de supervisión indispensable y sancionar debidamente las conductas ilegales.

El Papa concluyó diciendo que, Jesucristo nos exhorta a enfrentar abiertamente al mal e ir a la raíz de los problemas. Nos enseña a pagar en persona en esta lucha, no por la búsqueda de un heroísmo poco realista y por un protagonismo mal disimulado, sino por la humilde tenacidad de quienes realizan su trabajo, a menudo oculto, resistiendo las presiones que el mundo no deja de ejercer[18].

Oración

Señor Jesús, vivimos en un mundo que considera como pilar de comportamiento humano un relativismo ético, donde todo está permitido de acuerdo a las necesidades personales o grupales.

Necesitamos redescubrir el valor de la ley moral natural para poder poner los cimientos de una esperada ética universal

Es fundamental, Señor, descubrir la necesidad y urgencia, en el contexto actual, de crear en la cultura y en la sociedad civil y política las condiciones indispensables para una plena conciencia sobre el valor irrenunciable de la ley moral natural, que constituye la verdadera garantía ofrecida a cada uno para vivir libremente y en respeto de su dignidad de persona, y para sentirse defendido de cualquier manipulación ideológica y de todo abuso perpetrado en virtud de la ley del más fuerte.

Señor, que sepamos acudir al Catecismo de Iglesia Católica, para poder precisar los temas fundamentales y comprometernos con ellos, como en este caso concreto de la ley natural que expresa el sentido moral original que permite al hombre y a las mujeres discernir mediante la razón lo que son el bien y el mal, la verdad y la mentira[19].

Canto penitencial

XII Estación. Jesús muere en la cruz.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Marcos. 15, 33-34.37.

Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: " Eloí, Eloí, lema sabactaní? ", que quiere decir - " ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? "... Pero Jesús lanzando un fuerte grito, expiró...

El dolor del Crucificado en la cruz; en Cristo hermanos y hermanas de camino

Reflexión

La muerte fue vencida en la cruz, cuando en ella murió la Vida. La verdadera vida nos ha venido por la generosidad amorosa de Dios. No se guardó nada para sí mismo, todo lo dio hasta su propia vida. El dolor del crucificado y su generosidad se ha convertido para nosotros en reconciliación.

Dentro del Pueblo de Dios y en las distintas comunidades, ¡cuántas guerras! En el barrio, en el puesto de trabajo, ¡cuántas guerras por envidias y celos, también entre cristianos! La mundanidad espiritual lleva a algunos cristianos a estar en guerra con otros cristianos que se interponen en su búsqueda de poder, prestigio, placer o seguridad económica. Además, algunos dejan de vivir una pertenencia cordial a la Iglesia por alimentar un espíritu de «internas». Más que pertenecer a la Iglesia toda, con su rica diversidad, pertenecen a tal o cual grupo que se siente diferente o especial[20].

El mundo está lacerado por las guerras y la violencia, o herido por un difuso individualismo que divide a los seres humanos y los enfrenta unos contra otros en pos del propio bienestar. En diversos países resurgen enfrentamientos y viejas divisiones que se creían en parte superadas. A los cristianos de todas las comunidades del mundo, quiero pediros especialmente un testimonio de comunión fraterna que se vuelva atractivo y resplandeciente. Que todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis: «En esto reconocerán que sois mis discípulos, en el amor que os tengáis unos a otros» (Jn 13,35). Es lo que con tantos deseos pedía Jesús al Padre: «Que sean uno en nosotros […] para que el mundo crea» (Jn 17,21). ¡Atención a la tentación de la envidia! ¡Estamos en la misma barca y vamos hacia el mismo puerto! Pidamos la gracia de alegrarnos con los frutos ajenos, que son de todos[21].

Oración

Señor Jesús, al dejarnos reconciliar unos con otros estamos llamados a vivir en la Iglesia como una comunidad de reconciliadores, a dar importancia a la verdad, a la necesidad de evitar la mentira y a vivir en el servicio y la solidaridad.

Te pedimos nos ayudes a hacer vida las exigencias de San Pablo en la carta a los Colosenses, desechar la cólera, la ira, la maldad, la maledicencia y las palabras groseras y revestirnos como hijos de Dios, santos y amados, entrañas de misericordia de bondad, amabilidad, paciencia, soportándonos unos a otros revestidos del amor que es el vínculo de la perfección[22].

Te pedimos, Señor, que tú presidas nuestros corazones ya que hemos sido llamados a formar un solo cuerpo y concédenos la gracia de ser embajadores de reconciliación, iniciando este ministerio con nuestros hermanos cercanos y vecinos para ser todos juntos compañeros de camino.

Señor Jesús, queremos terminar esta oración con la misma oración de tu hijo Francisco, el Pobrecito de Asís:

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.

Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.

Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.

Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.

Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.

Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.

Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.

Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.

Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor,

que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,

ser comprendido, cuanto comprender,

ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,

es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,

es perdonando, como se es perdonado,

es muriendo como se resucita a la vida eterna.

Amén.

 

Canto penitencial

 

XIII Estación. Jesús es descendido de la cruz y puesto en brazos de María, su madre.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Marcos. 15, 42-43. 46

Y ya al atardecer... vino José de Arimatea, miembro respetable del Consejo, que esperaba también el Reino de Dios, quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz.

El negocio de las armas; el diálogo única salida posible

Reflexión

La compasión de José de Arimatea es modelo para los creyentes: hacer caso omiso la qué dirán y dejar de lado el miedo para poder obrar con caridad. Hoy se necesitan muchos que se arriesguen a ir en favor de los demás sin desconfianza, sin fastidio que muestren la bondad y la misericordia del Señor y que se opongan a todo aquello que destruye al hombre, a la mujer, a la sociedad. Junto con el cáncer de la corrupción está el cáncer del negocio de las armas, estructurado para matar.

Impactan los datos estadísticos de los millones de dólares que se invierten en la compra de armas, frente a la pobreza que golpea nuestra sociedad y que requiere amplia inversión social para sacar a la población más vulnerable de la postración.  

La relevancia militar de Colombia es ampliamente conocida en el mundo y, en este sentido, es interesante saber que, según las cifras oficiales del país, las importaciones y exportaciones en armas, municiones y las partes y accesorios de estas sumaron, hasta octubre de 2016, US$31,8 millones[23].

A este mal, legalmente reconocido, se suma el comercio ilegal de armas. Una de las herencias de 50 años del conflicto armado ha sido la proliferación de armamento introducido de manera ilegal al país. Este aumento desmesurado en la compra de material bélico, se dio para cubrir la demanda de grupos irregulares, que unidos a los carteles del narcotráfico y a los miembros del crimen organizado, han inundado de armas a Colombia.

Las armas que estos grupos ilegales adquieren, son la fuente de su poder intimidador y de acción. Con la firma del acuerdo de paz y el proceso de pacificación con las FARC, se pensó que el tráfico de armas disminuiría, pero este mercado es tan lucrativo que ha visto su crecimiento acelerado, potenciando el aumento de la violencia y dando un mayor poder a las organizaciones criminales[24].

Se esperaba que con la firma de los acuerdos de paz se iniciaba el proceso del fin del conflicto armado, que ha azotado al País por más 50 años, pero no fue así: el estado no ocupó los territorios dejados por las FARC-EP, el gobierno rompió las negociaciones con el ELN y a nivel del Congreso y del gobierno mismo ha habido una serie de políticas para frenar su implementación.

Oración

Señor Jesús, pedimos la fuerza del Espíritu, para mediante el diálogo buscar la verdad, romper los prejuicios y las barreras artificiales.

Te pedimos Señor que, en ningún momento consideremos como signo de debilidad o de renuncia a ideales, el sentarse a dialogar con el adversario; que tengamos temor a encontrar la verdad.

Necesitamos, Señor Jesús, del bálsamo de tu misericordia que, sane nuestros corazones y particularmente el de las víctimas, porque: un pueblo humillado, que ha visto y sentido la violación de los derechos humanos, que ha experimentado la tortura y vivido la muerte y el terror, guarda una profunda herida que dificulta cualquier acercamiento con los victimarios.

Canto penitencial

 

XIV Estación. Jesús es sepultado.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos… que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Marcos. 15, 46-47

José de Arimatea,...lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca; luego, hizo rodar una piedra sobre la entrada del sepulcro. María Magdalena y María la de José se fijaban dónde era puesto.

El crimen del narcotráfico; la protección de los niños, jóvenes y de la naturaleza

Reflexión

Cristo en el sepulcro es sinónimo de toda muerte que es sepultada en las profundidades de la tierra y que por el poder del resucitado se vuelve signo de esperanza. El sepulcro es la antesala silenciosa de la vida, permanece también la humanidad esperando la gloria del Resucitado.

Asistimos a una de las más terribles experiencias de la humanidad: el crimen del narcotráfico, que sepulta en vida a millones de personas, destruye familias, sociedades y siembra corrupción y muerte.

En este Viernes Santo, nos acercamos al sepulcro vivo del narcotráfico, donde yacen tantos de nuestros hermanos y hermanas y esperamos, con la fuerza de la Resurrección, que ellos y ellas puedan tener vida nueva. Los datos siguientes son estremecedores y deben llevarnos a la solidaridad.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, publicó el informe mundial sobre las drogas que da cuenta del aumento de personas que consumen sustancias psicoactivas a nivel mundial. Se estima que cerca de 275 millones de personas en todo el mundo, aproximadamente el 5.6% de la población mundial, en edades comprendidas entre los 15 y los 64 años, consumió drogas al menos una ocasión en el año 2016.

Colombia es el principal productor de hoja de coca en América Latina y los jóvenes y las mujeres son las poblaciones más afectadas y vulnerables al consumo de las drogas.

En el 2018 la guerra de narcos en Colombia disparó la tasa de asesinatos a 3.491. La ilegalidad de la industria de la droga le imprime un carácter peculiar: el crimen organizado, la violencia y la corrupción son sus componentes naturales. El narcotráfico ejerce su poder para penetrar en las estructuras de la sociedad civil, para intervenir en las redes de toma de decisiones y para controlar parte de los territorios nacionales. Y usa la fuerza a través de grupos paramilitares para desestabilizar los Estados e imponer sus propias leyes y valores, violando los derechos humanos y poniendo en peligro la permanencia del sistema democrático.

Para algunos especialistas la economía colombiana misma depende ya en cierta medida de los ingresos del narcotráfico, en especial las cuentas externas. Los carteles de la droga se han fortalecido porque han logrado infiltrarse en la estructura política del país[25].

Oración

Señor Jesús, hemos contemplado atónitos el sepulcro de las victimas del narcotráfico, que enterradas vivas han perdido toda esperanza. Acudimos a Ti, Señor de la vida, para que puedan sentir en su experiencia dolorosa el bálsamo de tu misericordia que perdona y sana.

Haz Señor, que la sociedad sea capaz de hacer frente a los mercaderes de muerte que siguen la lógica del poder y el dinero a toda costa.

Concede Señor, sabiduría a los jueces de la República para que juzguen con honestidad la plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte.

Señor Jesús, que estemos dispuestos a promover una mayor educación a los jóvenes en los valores que construyen la vida común[26]; que en nuestros hogares las y los niños sean cuidados con ternura y las y los jóvenes encuentren espacios de afectos y de acogida, que haya tiempo para conversar con ellos y acompañarlos en el camino de su realización personal.

Canto penitencial

ORACIÓN FINAL

Atiende, Dios de amor, la oración confiada de esta familia santa que ha recorrido el camino de la Cruz de tu Hijo, y haz que los testimonios valerosos de tantos creyentes que han sido misericordiosos como el Padre, nos ayuden a proclamar la eterna vigencia del amor que salva, que consuela, que alimenta, que calma la sed de vida y de esperanza de la humanidad. Que todos los que hemos celebrado la Muerte Gloriosa de Jesús, iluminados por el Espíritu Santo, podamos ser Misericordiosos como el Padre. Amén.

 

Lector: Bendigamos al Señor.

Todos: Demos gracias a Dios.

 

 

EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

CELEBRACIÓN DE LA MUERTE DEL SEÑOR

 

PARA TENER EN CUENTA

 

  • El altar está totalmente desnudo: sin cruz, sin candelabro, sin manteles.
  • La celebración se debe iniciar hacia las tres de la tarde, a no ser que por motivos pastorales se escoja una hora posterior. Esta celebración consta de tres partes a saber: Liturgia de la Palabra, adoración de la cruz y sagrada Comunión.
  • Se omite la invitación oremos en la oración inicial.

 

COMENTARIO INICIAL

La muerte de Cristo que hoy celebramos está llena de esperanza y victoria. Es muerte por el amor, es muerte para la vida. Cristo en la cruz se ha entregado voluntariamente a la muerte para salvar a todos. Contemplamos en ella el árbol que da fruto, el árbol de la victoria. Vivamos con mucha fe y piedad los tres momentos principales de esta celebración: Liturgia de la Palabra, adoración a la santa Cruz y sagrada Comunión.

 

ENTRADA EN SILENCIO

 

El Sacerdote y diácono, con ornamentos rojos se dirigen en silencio al altar y, hecha la debida reverencia, se postran rostro en tierra, y oran en silencio durante algún tiempo. Los fieles se arrodillan.

 

COMENTARIO A LA POSTRACIÓN

La postración rostro en tierra es el gesto más completo de humildad que una persona puede hacer ante Dios. En este día lo hacen los ministros ordenados. Nosotros lo acompañamos poniéndonos de rodillas.

 

ORACIÓN

Oh, Dios, que, por la Pasión de Cristo, tu Hijo, Señor nuestro, nos libraste de la muerte, herencia del primer pecado, que alcanza a toda la humanidad: concédenos asemejarnos a Él y haz que, así como naturalmente llevarnos en nosotros la imagen del hombre terreno, por la gracia de la santificación llevemos también la imagen del hombre celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PRIMERA PARTE: PASIÓN PROCLAMADA

LITURGIA DE LA PALABRA

 

COMENTARIO

Esta Palabra de Dios proclamada hoy, en un ambiente de sobriedad y silencio, nos invita a reconocer que en Cristo Jesús está reflejada nuestra vida. Como Él mantengámonos firmes en la fe que profesamos y aprendamos a confiar sólo en Dios. Escuchemos atentamente.

 

PRIMERA LECTURA.

Lectura del profeta Isaías 52; 13-53,12

 

He aquí que prosperara ni siervo, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera. Así como se asombraron de él muchos, pues tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre, ni su apariencia era humana. Otro tanto se admiraran muchas naciones; ante él cerraran los reyes la boca, pues lo que nunca se les contó verán y lo que nunca oyeron reconocerán. ¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahveh ¿A quién se le revelo? Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba. Nosotros de tuvimos por acotado, herido de Dios y humillado. Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marcho por su camino y Yahveh  descargó sobre él la culpa de todo nosotros. Fue oprimido  y él se humillo y no abrió la boca. Como cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan esta muda, tampoco el abrió la boca. Tras arresto y juicio fue arrebatado, y de sus contemporáneos, ¿Quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido; y se puso su sepultura entre los malvados y los ricos su tumba, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca. Más plugo  a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano. Por las fatigas de su alma, vera luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi siervo a muchos y las culpas de ellos el soportará, Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando el llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes.

Palabra de Dios

 

SALMO 31 (30), 2+6.12-1.15-16.17+25 (R 6ª)

 

R/. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

 

A ti, Señor me acojo: no quede yo nunca defraudado; Tu, que eres justo, ponme a Salvo. A tus manos encomiendo mi espíritu: Tú, el Dios leal, me libraras.

 

Soy la burla de todos mis enemigos, la irrisión de mis vecinos, el espanto de mis conocidos; me ven por la calle, y escapan de mí, Me han olvidado como a un muerto, me han desechado como a un cacharro inútil.

 

Pero yo confío en ti, Señor, te digo: “Tu eres mi Dios”. En tu mano están mis azares; líbrame de los enemigos que me persiguen.

 

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. Sean fuertes y valientes de corazón, los que esperan en el Señor.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la Carta a los Hebreos 4,14-16; 5,7-9

 

Hermanos: teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos: Jesús, el Hijo de Dios. Mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos por tanto confiadamente al trono de las gracias. A fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna. El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y suplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimento la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.

Palabra de Dios

 

 

 

HISTORIA DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

 

 No se llevan velas ni incienso para la lectura de la Pasión del Señor, ni se hace al principio el saludo, ni se signa el libro. La lectura la hace un diácono o, en su defecto, el sacerdote. Puede también ser hecha por lectores, reservando al sacerdote, si es posible, la parte correspondiente a Cristo

 

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Juan (18, 1-19,42)

C. En aquel tiempo Jesús salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto y entraron allí él y sus discípulos. Judas el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas  entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:

 

+ ¿A quién buscan?

 

C. Le contestaron:

 

S. A Jesucristo el Nazareno.

 

C. Les dijo Jesús:

 

+ Yo soy

 

C. Estaba también con ellos Judas el traidor. Al decirles “Yo soy”, retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:

 

+ ¿A quién Buscan?

 

C. Ellos dijeron:

 

S. A Jesús el Nazareno

 

C. Jesús contestó

 

+ Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen marchar a estos.

 

C. Y así se cumplió lo que había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me diste”. Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:

 

+ Mete la espada en la vaina, El cáliz que me ha dado mi padre, ¿No lo voy a beber?

 

C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año, el que había dado a los judíos este consejo: “Conviene que muera un solo hombre por el pueblo”.

Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el Palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera, a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro.

 

S (M) ¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?

 

C. Él dijo

 

S. No lo soy

 

C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacia frio, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose, El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. Jesús le contestó:

 

+ Yo he hablado abiertamente al mundo: Yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo.

 

C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús diciendo:

 

S. ¿Así contestas al Sumo Sacerdote?

 

C. Jesús Respondió

 

+ Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿Por qué me pegas?

 

C. Entonces Anás lo envió a Caifás, sumo sacerdote, Simón Pedro estaba de pie. Calentándose, y le dijeron:

 

S (M) ¿No eres tú también de sus discípulos?

 

C. Él lo negó diciendo:

 

S. No lo soy

 

C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:

 

S. ¿No te he visto yo con él en el huerto?

 

C. Pedro volvió a negar, y en seguida cantó un gallo. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer y ellos no entraron en el Pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos y dijo:

 

S. ¿Qué acusación presente contra este hombre?

 

C. Le contestaron:

 

S. Si este no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos.

 

C. Pilato les dijo:

 

S. Llévenselo ustedes y júzguenlo según su ley.

 

C. Los judíos le dijeron:

 

S. No estamos autorizados para dar muerte a nadie.

 

C. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de que muerte iba a morir.

     Entró otra vez Pilato en el Pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

 

S. ¿Eres tú el Rey de los Judíos?

 

C. Jesús les contesto:

 

+ ¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?

 

C. Pilato replico:

 

S. ¿Acaso soy yo Judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí, ¿Qué has hecho?

 

C. Jesús le contestó:

 

+ Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.

 

C. Pilato le dijo:

 

S. Con que ¿Tú eres Rey?

 

C. Jesús le contestó

 

+ Tú lo dices: Soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.

 

C. Pilato le dijo:

 

S. Y ¿Qué es la verdad?

 

C. Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo:

 

S. Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre ustedes que por pascua ponga a uno en libertad. ¿Quieren que le suelte al rey de los judíos?

 

C. Volvieron a gritar:

 

S. A ése no, a Barrabas.

 

C. (El tal Barrabás era un bandido)

 

C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mando azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color purpura; y, acercándose a él le decían:

 

S. Salve, rey de los judíos

 

C.  Y le daban bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo:

 

S. Miren, lo saco afuera, para que sepan que no encuentro en él ninguna culpa.

 

C. Salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color purpura, Pilato le dijo:

 

S. Aquí lo tienen.

 

C. Cuando lo vieron los sacerdotes y los guardias gritaron:

 

S. ¡Crucifícalo, Crucifícalo!

 

C. Pilato les dijo:

 

S. Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa en él.

 

C. Los judíos le contestaron

 

S. Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios.

 

C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más y, entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús.

 

S. ¿De dónde eres Tú?

 

C. Pero Jesús no le dio respuesta. Y Pilato le dijo:

 

S. ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?

 

C. Jesús le contesto:

 

+ No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te la hubiera dado de lo alto. Por eso e que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor.

 

C. Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:

 

S. Si sueltas a ese, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey esta contra el César.

 

C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal en el sitio que llaman “El enlosado” (en hebreo Gabbatá). Era el día de la preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:

 

S. Aquí tienen a su Rey.

 

C. Ellos gritaron:

 

S. ¡Fuera, fuera; crucifícalo!

 

C. Pilato les dijo:

 

S. ¿A su rey voy a crucificar?

 

C. Contestaron los sumos sacerdotes:

 

S. No tenemos más rey que al César.

 

C. Entonces se lo entregó para que los crucificaran, Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió del sitio llamado de la Calavera (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la Cruz; en él estaba escrito: JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS.

 

Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos le dijeron a Pilato:

 

S. No escribas “El rey de los Judíos” sino “Este ha dicho: Soy el rey de los Judíos”

 

C. Pilato contesto:

 

S. Lo escrito, escrito está.

 

C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:

 

S. No la rasguemos, sino echemos a suertes a ver a quien le toca.

 

C. Así se cumplió la Escritura: “Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica”.  Esto hicieron los soldados.

Junto a la Cruz de Jesús estaba su madre, la hermana de su madre María la de Cleofás, y María la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:

 

+ Mujer, ahí tienes a tu hijo.

 

C. Luego dijo al discípulo:

 

+ Ahí tienes a tu madre.

 

C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:

 

+ Tengo sed.

 

C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y,  sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomo el vinagre dijo.

 

+ Esta cumplido.

 

C. Inclinando la cabeza entrego el espíritu.

 

Hacemos un momento de silencio…todos de rodillas

 

Los judíos entonces, como era el día de la preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran.

 

Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados con la lanza le traspaso el costado y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: “No le quebraran un hueso”; y en otro lugar la Escritura dice: “Miraran al que traspasaron”.

 

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús, por medio de los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizo. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llego también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libaras de una mixtura e mirra y aloe.

 

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto n el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

 

HOMILIA

No se dice credo

 

ORACIÓN UNIVERSAL

 

COMENTARIO

Cristo en la cruz oró por todos sin distinción alguna. Nosotros, siguiendo su ejemplo, oremos por las necesidades e intenciones de la Iglesia y del mundo entero.

 

  1. POR LA SANTA IGLESIA

Oremos, queridos hermanos, por la Iglesia santa de Dios, para que Dios nuestro Señor se digne concederle la paz, la unidad, y su protección en toda la tierra; y para que nos conceda una vida pacífica y serena, para glorificarlo como Dios Padre omnipotente.

 

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

 

Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo revelaste tu gloria a todas las naciones, conserva la obra de tu amor, para que tu Iglesia, extendida por todo el universo, preserve con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo Nuestro Señor.

 

  1.  POR EL PAPA

Oremos también por nuestro santo padre el papa Francisco, para que Dios nuestro Señor, que lo eligió en el orden del episcopado para regir al pueblo santo de Dios. Lo preserve de todo mal, para bien de su Santa Iglesia.

 

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote

 

Dios todopoderoso y eterno, que en tu sabiduría todo lo diriges, atiende bondadosamente nuestras suplicas y protege con tu amor a nuestro papa, para que el pueblo cristiano, que tu gobiernas bajo el cayado e este pastor, crezca en mérito y progrese en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

  1.  POR TODOS LOS MINISTROS Y POR LOS FIELES

Oremos también por nuestro obispo Camilo Fernando, por todos los obispos, presbíteros y diáconos de la Iglesia, y por todos los fieles del pueblo santo.

 

Oración en silencio. Prosigue el Sacerdote

 

Dios todopoderoso y eterno, cuyo Espíritu Santifica y gobierna todo el cuerpo de la Iglesia, escucha las suplicas que te dirijamos por todos sus ministros y haz que, con el don de tu gracia, te sirvamos en todas las cosas con fidelidad.

 

  1. POR LOS CATECUMENOS

Oremos también por los catecúmenos, para que Dios nuestro Señor escuche sus oraciones, les habrá de par en par la puerta de la misericordia, y, perdonados todos sus pecado por el Bautismo, quedan incorporados a Cristo Jesús, Señor nuestro.

 

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

 

Dios todopoderoso y eterno, que fecundas siempre a tu Iglesia con nuevos hijos, aumenta la fe y la sabiduría en los catecúmenos, para que, al renacer en la fuente bautismal, les cuentes entre tus hijos adoptivos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

  1. POR LA UNIAD DE LOS CRISTIANOS

Oremos también por todos los hermanos que creen en Cristo, para que Dios nuestro Señor se digne congregar y custodiar en la única Iglesia a quienes viven de acuerdo con la verdad.

 

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote.

 

Dios todopoderoso y eterno, que congregas a los dispersos y conservan a los que congregaste, mira con bondad la grey de tu Hijo para que, a los consagradas por un solo Bautismo, los conserve unidos la integridad de la fe y los una el vínculo de la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

  1. POR LOS JUDIOS

Oremos también por los Judíos, que fueron los primeros a quienes hablo Dios nuestro Señor, para que él les conceda crecer en el amor de su nombre y en la fidelidad a su alianza.

 

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote

 

Dios todopoderoso y eterno, que confiaste tus promesas a Abraham y a su descendencia, escucha con piedad las suplicas de tu Iglesia, para que el pueblo de la Antigua Alianza, logre alcanzar la plenitud de la redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

  1. POR LOS QUE NO CREEN EN CRISTO

Oremos por los que no creen en Cristo, para que, también ellos, iluminados por el Espíritu Santo, puedan entrar en el camino de salvación.

 

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote

 

Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no cree en Cristo que, caminando en tu presencia con sinceridad de Corazón, encuentren la verdad; y haz que nosotros, por el continuo crecimiento en el amor y por el deseo de conocer más plenamente el misterio de tu vida, seamos más perfectos testigos de tu caridad en el mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

  1. POR LOS QUE NO CREEN EN DIOS

Oremos también por los que no conocen a Dios, para que viviendo rectamente según su conciencia merezcan encontrarlo.

 

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote

 

Dios todopoderoso y eterno, que creaste a todos los hombres para que deseándote te busquen, y para que a encontrarte descansen en Ti; concédenos que en medio de las dificultades en este mundo, al ver los signos de tu amor y el testimonio de las buenas obras de los creyentes, todos los hombres se alegren al confesarte como único Dios verdadero y padre e todos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

  1. POR LOS GOBERNANTES DE LAS NACIONES

Oremos también por todos los gobernantes de las naciones, para que, de acuerdo con sus designios, Dios nuestro Señor los dirija en sus pensamientos y en sus decisiones hacia una autentica paz y libertas para todos

 

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote

 

Dios todopoderoso y eterno, en cuyas manos están los corazones de los hombres y el derecho de los pueblos, mira con bondad a nuestros gobernantes, para que, promuevan en toda la tierra, con tu ayuda, la prosperidad de los pueblos, la libertad religiosa y una paz duradera. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

  1. POR LOS QUE SUFREN

Oremos queridos hermanos, a Dios padre todopoderoso, para que, en todo el mundo, aleje los errores, haga desaparecer las enfermedades y erradique al hambre, redima a los encarcelados, rompa las cadenas, proteja a los viajeros, conceda pronto regreso a los emigrantes y peregrinos, de salud a los enfermos y conceda a los moribundos.

 

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote

 

Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fortaleza de los que sufren, escucha las suplicas de los que te invocan en cualquier tribulación, para que todos experimenten en sus necesidades de la alegría de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

SEGUNDA PARTE: PASIÓN VENERADA

ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ

 

COMENTARIO

La cruz del Señor es el símbolo de nuestra salvación. Nuestra fe en el Crucificado es el fundamento  de nuestra esperanza. Al acercarnos procesionalmente a la cruz, reconozcamos a Jesús como nuestro único Salvador y Redentor, y adorémoslo.

 

PRESENTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

 

El Misal Romano, presenta dos maneras de vivir este momento:

  1. El diácono, u otro ministro idóneo, lleva la cruz tapada con un velo morado hasta el centro del presbiterio, acompañándole dos ministros con cirios encendidos. El sacerdote, de pie ante el altar, toma la cruz, descubre un poco su parte superior y la eleva entonando el Canto: “este es el árbol de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo”. El pueblo responde: “Vamos a adorarlo”. y acabado el canto se arrodillan y adoran en silencio. Seguidamente el sacerdote descubre el brazo derecho de la cruz, y de nuevo, se canta: Mirad el árbol…, Finalmente descubre totalmente la cruz y, elevándola, canta por tercera vez la invitación: Mirad el árbol…

 

  1. Se ingresa procesionalmente con la Cruz descubierta desde la entrada del Templo junto a los ciriales. Se eleva tres veces la cruz: cerca a la puerta, en la mitad y en el presbiterio, entonando el invitatorio: “este es el árbol de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo”. El pueblo responde: “Vamos a adorarlo”.

 

Terminada la presentación todos se arrodillan y durante un breve espacio de silencio se contempla el misterio de la Cruz.

ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ

 

La cruz se coloca en el lugar para la adoración y un cirio encendido a lado y lado. Primero el presidente de la celebración, adora la cruz, luego los demás ministros y, finalmente, los fieles reunidos (se recomienda una sola cruz para este momento). La adoración se puede hacer con una genuflexión o con un beso, según la costumbre del lugar.

 

Se recomienda escoger cantos adecuados. Todos nos deben llevar a contemplar el misterio de Cristo Crucificado.

 

En este momento se puede disponer unas canastas para que los fieles den la colecta para los Santos lugares.

TERCERA PARTE: SAGRADA COMUNIÓN

 

COMENTARIO

Hoy no celebramos la Eucaristía. Ahora se trae el Pan que fue consagrado en la celebración de ayer y con Él comulgaremos. Al comulgar expresemos y vivamos la unión con Aquel que se entregó por nosotros en la cruz.

 

Se coloca el mantel al Altar, luego el  corporal y se trae el Santísimo del lugar de la reserva, acompañado por dos cirios encendidos, que se dejan en el altar o cerca de él.

 

PADRE NUESTRO

COMUNIÓN

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso y eterno, que nos restauraste por la bienaventurada muerte y resurrección de tu Cristo, conserva en nosotros la obra de tu misericordia, para que vivamos siempre en tu servicio por la participación de este misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

 

El presidente extiende las manos sobre el pueblo y dice:

 

Señor te rogamos que descienda una copiosa bendición sobre tu pueblo, que ha celebrado la muerte de tu Hijo, en la esperanza de su resurrección; venga sobre él tu perdón, concédele tu consuelo, aumenta la fe y reafirmarlo por la eterna redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Todos, después de hacer la genuflexión ante la cruz, se retiran en silencio. Terminada la celebración se descubre el Altar, pero sobre él se deja la cruz con dos ciriales encendidos a los lados.

 

SERMON DE LAS SIETE PALABRAS[27]

 

INTRODUCCIÓN

En este viernes santo, nos hemos reunido junto a la Cruz de Cristo para escucharle y para hablarle desde nuestro corazón y desde esta Colombia, de esta Región del Magdalena Media, marcada por el dolor, la violencia.

 

Estamos convencidos que la pasión de Cristo, es también la pasión de nuestro pueblo, nuestra pasión, porque nos agobian y golpean muchos males y nos sentimos responsables o porque hemos sido sus actores o hemos permitido, con nuestra indiferencia y falta de compromiso.

 

Esta mañana, en el viacrucis por la vida, le decíamos al Señor y, ahora se lo repetimos, que nos duelen los pecados contra la vida: Rostros de niños asesinados en el vientre materno. Rostros de niños golpeados por la pobreza desde antes de nacer. Rostros de jóvenes desorientados que no encuentras un lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales. Rostros de indígenas y con frecuencia de afroamericanos que viven en situaciones inhumanas. Rostros de campesinos privados de la tierra. Rostros de obreros frecuentemente mal retribuidos. Rostros de marginados y acinados urbanos. Rostros de ancianos cada vez más numerosos frecuentemente marginados de la sociedad, del progreso. Rostros de migrantes que por distintos motivos están en constante movilidad, que solo tienen por propiedad unas maletas viejas y unas ilusiones difíciles de cumplir. Rostros de enfermos que sufren el flagelo de una salud que se mueve en medio de grandes intereses económicos de pocos indiferente ante el sufrimiento y la muerte. Rostros de adictos dependientes, ricos y pobres, niños, jóvenes, adultos y ancianos, hombres y mujeres sumergidos en el flagelo que destruye a la humanidad y a las nuevas generaciones. Rostros de detenidos en la cárcel en recintos penitenciarios inhumanos con ausencia de programas de rehabilitación y con una justicia precaria, muchas veces ineficaz, que por el contrario funciona rápidamente en favor de los ricos y poderosos. Rostros de víctimas, de líderes sociales, asesinados o moribundos, frente a la indiferencia social.

Sentimos la urgencia de una reconciliación nacional que conduzca a la paz, la necesidad de bajar los homicidios y feminicidios, la importancia de cuidar el medioambiente y la necesidad de ser solidarios con los migrantes venezolanos

Somos conscientes de cuán urgente es este mensaje de reconciliación en nuestro país y en nuestra sociedad, teniendo presente el nivel de polarización y de odio que se ha ido incubando en el corazón de los colombianos y que se manifiesta en la falta de tolerancia frente a la diferencia, que vivimos a diario a toda escala y aparece de nuevo con fuerza.

Es imperiosa la necesidad de la paz, de retomar diálogos, y de “que el Estado se convierta en una oportunidad de esperanza para los más débiles”, que se asuma una justicia pronta, marcada por los cánones de la ética, que se combata la minería ilegal, se proteja la tierra y el agua y el narcotráfico no sea la autoridad que gobierna y corrompe todo.

Esta noche, Señor ante tu Cruz salvadora, te presentamos el dolor y el pecado en nuestro caminar y te pedimos perdón y reconciliación, para ser hombres y mujeres, criaturas nuevas y embajadores de reconciliación.

Tú lo sabes todo, por eso, a la luz de tus palabras en la cruz, te escuchamos y te hablamos de algunas de estas tristezas y esperanzas que nos acompañan.

Hermanos y hermanas, abramos nuestro corazón para encontrarnos, en esta noche santa, con el Mártir del Calvario:

 

EL ALMA VUELVE A DIOS

El alma
¡Señor, voy hacia ti!, yo soy la oveja
que entre las zarzas se quedó perdida;
¡mira, Señor, la sangre de mi herida;
oye, Señor, de mi dolor la queja!.

Cuando tu mano de pastor nos deja,
¡cuán amarga y cruel es nuestra vida,
y cómo llora el ánima afligida
si del rebaño del amor se aleja!.

¡Pobre alma que cruzó valles y montes,
y dejó en los brumosos horizontes,
sus ideales y sus ritos muertos!.

Hoy mueve a Ti sus miembros fatigados...
¡Si están tus brazos para el mal cerrados,
en cambio están para el perdón abiertos!.
Jesús:

-¡Pobre alma, te conozco!... si eras mía
y una tarde lejana te perdiste,
¡y desde entonces, solitario y triste,
con los ojos nublados te seguía!.

¿No escuchaste mi voz que te decía
ante la muda tentación: resiste?
¿Por qué, alma ingrata, de mi lado huiste,
si yo soy la Esperanza y la Alegría?

Ven a mis brazos, triste peregrino,
que regresas cansado del camino
a refugiarte entre mi pobre manto.

¡Soy el amor que en místico derroche
hace de estrellas florecer la noche
con la inefable santidad del llanto![28].

Canto penitencial

PRIMERA PALABRA:

«PADRE, PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN” (Lc 23,34)

Cuelgas de la cruz. Te han clavado. No te puedes separar de este palo erguido entre el cielo y la tierra. Las heridas queman tu cuerpo. La corona de espinas atormenta tu cabeza. Tus manos y tus pies heridos son como traspasados por un hierro candente. Y tu alma es un mar de desolación, de dolor, de desesperanza.

Los responsables están ahí, al pie de la cruz. Ni siquiera se alejan para dejarte, al menos, morir solo. Se quedan. Ríen. Están convencidos de tener la razón. El estado en que estás es la demostración más evidente: la prueba de que su acto no es sino el cumplimiento de la justicia más santa, un homenaje a Dios, del que deben estar orgullosos. Se ríen, insultan, blasfeman. Mientras tanto cae sobre ti, más terribles que los dolores de tu cuerpo, la desesperación ante tal iniquidad. ¿Existen hombres capaces de tanta bajeza? ¿Hay, al menos, un punto común entre Tú y ellos? ¿Puede un hombre torturar así a otro hombre, hasta la muerte? ¿Desgarrarlo hasta matarlo con el poder de la mentira, de la traición, de la hipocresía, de la perfidia…. y mantener la pose del juez imparcial, el aspecto del inocente, las apariencias de lo legal? ¿Cómo lo permite Dios? ¡Oh Señor, nuestro corazón se habría destrozado en una furiosa desesperación! Habríamos maldecido a nuestros enemigos y a Dios con ellos.

Sin embargo, Tú dices: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». ¡Eres incomprensible, Jesús! Amas a tus enemigos y los encomiendas al Padre. Intercedes por ellos. Señor, si no fuera una blasfemia, diría que los disculpas con la más inverosímil de las excusas: «no saben». Sí, sí saben, ¡lo saben todo! ¡Pero quieren ignorarlo todo! No hay cosa que se conozca mejor que aquello que se quiere ignorar, escondiéndolo en el subterráneo más profundo del corazón; pero, al mismo tiempo, le negamos la entrada a nuestra conciencia. Y Tú dices que no saben lo que hacen. Sí, hay algo que no saben: tu amor por ellos.

Señor Jesús:

Pronuncia tu palabra de perdón sobre mis pecados. Di al Padre: «Perdónalo porque no sabe lo que ha hecho». Mas lo sabía… lo sabía todo, pero no conocía tu amor.

 Hazme pensar tu primera palabra cuando recite distraído el Padre Nuestro y afirme perdonar a los que me ofenden. Necesito tu fuerza para perdonar de corazón a aquellos que mi orgullo y mi egoísmo consideran como enemigos.

Haz que tu primera palabra se clave en mi conciencia, comprenda el terrible mal que, he hecho en mi familia, en mis seres queridos, muchas veces indefensos débiles y yo violento y abusador y que tus palabas desde la cruz me perdonen, sanen mi corazón y hagan de mi una criatura nueva, criatura sanada por tu perdón.

Señor Jesús, desde tu cruz, tu palabra de perdón se extendió a toda la humanidad, a nuestra patria a nuestra región y diócesis. Hemos sembrado tanto dolor y nuestros corazones heridos han polarizado nuestras relaciones y respiramos odio, violencia. 

Con tu ayuda, hoy nos toca a nosotros, pueblo de Colombia, convertirnos en la generación del perdón. La violencia acumulada y las heridas abiertas son tales que exigen empezar por ahí: reconciliarnos con Dios, con nosotros mismos, con nuestros hermanos y hermanas truncadas sus vidas, muchas veces por nuestra culpa o desidia personal y colectiva.

Necesitamos que, nuestra diócesis y región sean el templo de la reconciliación y el perdón porque la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas han abiertos los caminos nuevos de la justicia reparadora, muy distinta de la justicia de la venganza y del odio.

 

Fondo musical: momento de silencio para la reflexión y la oración personal

Canto penitencial

 

 SEGUNDA PALABRA:

«YO TE ASEGURO: HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO» (Lc 23,43)

 Agonizas y, sin embargo, en tu corazón rebosante de dolor hay todavía un sitio para el sufrimiento de los otros. Vas a morir y te preocupas por un criminal que, atormentado en su martirio infernal, reconoce que su pena fue merecida por su vida de maldad. El abandono de Dios te ahoga y hablas del Paraíso. Tus ojos se velan en las tinieblas de la noche y vislumbras la luz eterna. Al morir nos preocupamos de nosotros mismos, pues los otros nos dejan solos y abandonados. Tú, sin embargo, piensas en las personas que deben ir contigo a tu Reino. ¡Corazón de misericordia infinita! ¡Corazón heroico y fuerte!

Un delincuente miserable pide que te acuerdes de él y Tú le prometes el Paraíso. ¿Se puede transformar tan rápidamente con tu proximidad una vida de pecado y de vicio? Si pronuncias las palabras de absolución se perdonan hasta los pecados y las bajezas más repugnantes de cada vida criminal. Nada puede impedir la entrada a la santidad de Dios. Se puede admitir, llevando las cosas al límite, un poco de buena voluntad, en un pecador, pero su perversidad, sus instintos viciados, la brutalidad, el fango…, ¡eso no desaparece con un poco de buena voluntad y con un arrepentimiento fugaz en el patíbulo! ¡Uno de esa calaña no puede entrar en el Paraíso tan limpiamente como las personas que se purificaron toda la vida, los santos que prepararon sus cuerpos y sus almas para hacerlos dignos del Dios tres veces santo! Y, sin embargo, Tú pronuncias las palabras de tu gracia omnipotente que penetra en el corazón del ladrón y transforma el fuego infernal de su agonía en la llama purificadora del amor divino. El amor destruye la culpa de la criatura rebelde. Y así el ladrón entra en el Paraíso de tu Padre.

¿Me darás a mí la gracia del atrevimiento temerario que exige y espera todo de tu bondad? ¿El coraje de decir, como si fuera el mayor de los criminales, «Señor, ¿acuérdate de mí cuando estés en tu Reino?

Señor, necesito sentir tu palabra que entra como bálsamo en mi corazón y en mi memoria y destruye mi pecado y el recuerdo que me atormenta por mi pasado y me abres a la reconciliación y a la vida, para ser una criatura nueva.

Necesito Señor, tomar conciencia de la profundidad de tus palabras: hoy estarás conmigo en el paraíso, para poder construir contigo el paraíso que comienza en la tierra y que permite pan, educación, salud, vivienda, esperanza y dignidad para todos.

Señor, danos fortaleza para no desfallecer y esperanza para caminar solidariamente al encuentro definitivo contigo.

Fondo musical: momento de silencio para la reflexión y la oración personal

Canto penitencial

 

TERCERA PALABRA:

«MUJER, AHÍ TIENES A TU HIJO. HIJO, AHÍ TIENES A TU MADRE» (Jn 19,26)

Está ya próxima tu muerte, la hora en que tu Madre tenía que estar cerca de ti. Esta es la hora que une, de nuevo, al Hijo y a la Madre. La hora de la separación y de la muerte. La hora que arranca a la madre viuda el hijo único.

Una vez más tu mirada contempla a la tu Madre. No le ahorraste nada: ni la alegría ni la pena, las dos surgían de tu gracia, las dos provenían de tu amor. Amas a tu Madre porque te ha asistido y servido en la alegría y en el dolor; así llegó a ser completamente tu Madre.

Tu Madre, tus hermanos y tus hermanas son los que cumplen la voluntad del Padre que está en los cielos. A pesar de tu tormento, tu amor vibra de la ternura terrena que une al hijo y a la madre. En la suprema agonía de la salvación, te has conmovido por el llanto de una madre. En ese momento, le has dado un hijo y al hijo una madre. Por esto la tierra nueva será posible.

Pero ella no estaba sola con el dolor de madre a cuyo Hijo matan, estaba en nuestro nombre como Madre de los vivientes. Ofrecía a su Hijo por nosotros. Repetía su «fiat» a la muerte del Señor. Era la Iglesia junto a la cruz. Al entregar la Madre al discípulo amado, nos la has entregado a cada uno de nosotros.

Señor Jesús, tu muerte no será inútil si me acojo a este materno corazón. Estaré presente cuando llegue el día de tus bodas eternas, en las que la creación, transfigurada para siempre, se unirá a ti para siempre.

Gracias por la maternidad de nuestras madres, que en su generosidad han guardado lo mejor para sus hijos e hijas y nunca han cerrado un lugar en su corazón materno y una pieza en la propia casa.

Te pedimos Señor, la fortaleza para las madres tentadas a abortar o abandonar en la noche del olvido a sus hijos e hijas, ayúdalas a comprender la grandeza y belleza de la maternidad.

Tú María, expresión viviente de la misericordia y bondad de Dios, calienta nuestros corazones para que seamos ternura de Dios, en un mundo frío e insensible

Fondo musical: momento de silencio para la reflexión y la oración personal

Canto penitencial

 CUARTA PALABRA:

«DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?» (Mt 27,36)

Se acerca la muerte. No es el final de la existencia corporal, la liberación y la paz, sino la muerte que representa el fondo del abismo, la inimaginable profundidad de la angustia y devastación. Se acerca tu muerte. Desnudez, impotencia horrible, desolación desgarradora. Todo cede, huye… No existe más que abandono lacerante. Y en esta noche del espíritu y de los sentidos, en este vacío del corazón donde todo abrasa, tu alma insiste en llorar. La tremenda soledad de un corazón consumido se hace en ti invocación a Dios.

¡Seas adorada oración del dolor, del abandono, de la impotencia abismal, del Dios abandonado! Si Tú, Jesús, eres capaz de orar en tal angustia, ¿dónde habrá un abismo tal que desde él no se pueda gritar al Padre? ¿Hay una desesperación que no se pueda hacer oración si busca refugio en tu abandono? ¿Hay un mudo dolor capaz de ignorar que su grito silencioso sea escuchado en las moradas celestiales?

Recitaste el Salmo 21 para hacer de tu abandono total una plegaria. Tus palabras: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Tu grito desgarrador puso tu Espíritu en el corazón del Justo de la Antigua Ley. Tú -si me está permitida la explicación-, en el paroxismo del sufrimiento, no has querido rezar de modo distinto a como lo hicieron tantas generaciones anteriores a ti. En cierto modo, en aquella Misa solemne que Tú mismo celebraste como sacrificio eterno has rezado con las fórmulas litúrgicas consagradas y así has podido decirlo todo.

Padre bueno, que podamos experimentar siempre que: vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida. Que Él está en cada uno de nosotros y nunca se va. Por más que nos alejemos, allí está el Resucitado, llamándonos y esperándonos para volver a empezar. Señor, cuando nos sintamos marchitos por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, aunque nuestro grito sea como el tuyo de abandono, no se pierda en la sensación de fracaso, sino como hiciste tú, se convierta en un grito de fe, en el Padre que siempre está allí, aunque no lo sintamos. Y está para devolvernos la fuerza y la esperanza[29].

Señor Jesús, enséñame a orar con las palabras de la Iglesia de tal manera que se hagan palabras de mi   corazón y compromiso de construir tu Reino, acá en la tierra.

Que mi oración, se identifique con la tuya y sea voz de los últimos sin tierra, de esos rostros dolientes, que recordamos esta mañana en el viacrucis, que son los rostros de tu propia pasión y nos invitan a un compromiso de solidaridad, para que tengan vida y vida en abundancia.

Señor, enséñanos a comprender, por más que nuestro Padre calle en los momentos oscuros de nuestra vida, Él nunca sale de nuestro corazón, porque Él es misericordia y ese es su mejor nombre y lo quiso expresar de muchas maneras en la Sagrada Escritura: la misericordia, como paternidad de Dios, la misericordia, como esponsalidad de Dios y la misericordia, como maternidad de Dios.

Centremos la atención en esta última: El amor divino, expresado con la metáfora del padre, se representa igualmente recurriendo a la figura de la madre. No son muy numerosos los pasajes que utilizan esta metáfora, pero son significativos. En el Eclesiástico[30] asegura a Israel: «Te amarás más que tu madre». En Isaías[31]  se refiere al seno materno y al parto para indicar el nacimiento del pueblo elegido como obra del amor mismo casi físico, de Yahvé. El profeta Jeremías, en el «Libro de la Consolación», habla del tiempo mesiánico como de un tiempo de gestación que el Señor ha dispuesto de antemano durante el destierro de Babilonia para el pueblo que sufre[32]. A la desesperada Raquel, la madre de Israel, que se niega a ser consolada, se le presenta la esperanza de un «retorno» a la tierra de Israel y en el amor de Dios como fruto de la iniciativa benévola del Señor[33]. Así pues, la virgen de Israel, hija rebelde, podrá contar con una nueva descendencia. La promesa de este futuro no tiene más explicación que la ternura infinita de Dios, descrita -en línea con el clima femenino de todo el contexto- con rasgos profundamente maternales:

 

«¿Es un hijo tan caro para mí Efraín, o niño tan mimado que tras haberme dado tanto que hablar, tenga que recordarlo todavía? Pues, en efecto, se han conmovido mis entrañas por él, ternura hacia él no ha de faltarme»[34].

 

Fondo musical: momento de silencio para la reflexión y la oración personal

Canto penitencial

 QUINTA PALABRA:

«¡TENGO SED!» (Jn 19,28)

El evangelista Juan, que la escuchó, nos cuenta: «Sabiendo que todo estaba cumplido para que se cumpliera la Escritura, exclamó: ¡Tengo sed!». También aquí confirmaste la palabra tomada de los Salmos y que el Espíritu había profetizado ante tu Pasión. En el Salmo 21 se dice de ti: «Mi paladar está seco lo mismo que una teja, y mi lengua pegada a mi garganta», y en el Salmo 69, versículo 22, está escrito: «En mi sed me han abrevado con vinagre».

¡Oh Servidor del Padre, obediente hasta la muerte y muerte de cruz! Tú miras más allá, incluso en la agonía, en la que el espíritu se oscurece y desaparece la conciencia clara, intentas ansiosamente hacer coincidir todos los detalles de tu vida con la imagen eternamente presente en la mente del Padre. No te referías a la sed indecible de tu cuerpo desangrado, cubierto de heridas abrasadas y expuesto al sol implacable de un mediodía de Oriente. Cumplías la voluntad del Padre hasta la muerte con una humildad inconcebible y digna de adoración. Sí, lo que los profetas habían predicho como voluntad del Padre se cumple en ti: tengo sed.

Así comprendiste toda la aspereza cruel de tu Pasión: era una misión que cumplir, no un ciego destino; era la voluntad del Padre, no la maldad de los hombres; redención de amor, no crimen de pecadores.

 Señor Jesús, sucumbes para que seamos salvos. Mueres para que vivamos. Tienes sed para que restauremos nuestras fuerzas en el agua de la vida. Nos invitaste a esta fuente cuando en la fiesta de los Tabernáculos exclamabas: «Si alguno tiene sed venga a mí porque de mi seno correrán ríos de agua viva» (Jn 7,37).

 Haz Señor que, en cada uno de nosotros se despierte, cada vez, con mayor fuerza el compromiso por construir un mundo digno e igualitario para todos. Las estadísticas nos dicen que cada vez son más pocos los que tienen mucho y son muchos, muchísimos, los que tienen muy poco y hemos permanecidos indiferentes ante esta injusticia estructural. Somos nosotros los que elegimos a los mandatarios y, muchas veces, no somos conscientes o no lo queremos ser, de aquellos que generan las dinámicas de la desigualdad en Colombia.

Necesitamos tener sed de Dios, sed de amor al prójimo, sede de justicia, sed de paz.

Te pedimos Señor la gracia de tener la sed de construir el Reino, para que nunca olvidemos tus opciones y nos comprometamos con ellas, siguiendo tu estilo y ejemplo.

Que recordemos siempre que, para Jesús, la instauración del reino de Dios conlleva un cambio radical de todo aquello que niega o se opone al proyecto de Dios, el anti-reino:

  • En un mundo donde impera la violencia, la amenaza y la muerte, Jesús ofrece vida en abundancia y trae la verdadera paz (Jn 10,10; Mc 3,4: Jn 14,27) y nos pide ser testigos de esperanza.
  • En una sociedad con múltiples formas de esclavitud y empobrecimiento, Jesús proclama la Buena Noticia de la liberación de todas las servidumbres (Lc 4,18-21) y exige de nosotros libertad y audacia.
  • En un mundo estructurado según la ley de la competitividad y la exclusión en el que predominan relaciones de dominio y opresión, Jesús afirma la igualdad y la solidaridad de hermanos y hermanas (Mt 20,20-28; 18,1-6.10) y nos llama a ser constructores de fraternidad.
  • Frente a la acumulación excluyente y egoísta de la riqueza, Jesús propone la necesidad de compartir los bienes de la creación (Lc 12, 33-34; 18,18-27; Lc 14,33; 2,33-34) y pide a nosotros, sus seguidores, que seamos constructores de comunidades justas y solidarias.
  • Frente a la búsqueda de prestigio y de privilegios, Jesús defiende el valor y la dignidad de toda persona como hijo e hija de Dios y la igualdad en la fraternidad (Mt 20,20-28; 11,25-27; Lc 14,7-11) y nos llama a promover la justicia.
  • Ante las estructuras aplastantes y totalitarias del poder, Jesús contrapone la actitud de servicio a la comunidad (Mt 23,11-12) y pide de nosotros los cristianos que promovamos la dignidad e igualdad de todas las personas.
  • Contra la absolutización de la ley, Jesús afirma que esta debe estar al servicio de las personas y no lo contrario, y proclama el nuevo código de vida: el mandamiento nuevo del amor (Jn 13,34-35; 15,12- 13; Lc 10,25-37) que hace de nosotros hombres y mujeres libres y creativas.
  • Ante el fariseísmo legalista y ritualista Jesús afirma que el culto en espíritu y en verdad, agradable a Dios, es el amor al prójimo y la práctica de la justicia (Mt 9,10-13; 12,1-8; 23,23) y pide que como Él pasemos haciendo siempre el bien a todos, sin tener en cuenta su cercanía o distancia con la Iglesia.
  • En oposición a la hipocresía y la mentira, Jesús proclama la verdad que nos hace libres (Jn 8,31-32; 18,37).
  • La Buena Nueva del reino nos llama a la conversión (Mc 1,15; Mt  4,17) y Jesús nos ofrece un camino: el de la fe para creer en la Buena Noticia (Mc 1,14) y el de las bienaventuranzas para andar en su seguimiento (Lc 6,20; Mt 5,1-12).

 

Fondo musical: momento de silencio para la reflexión y la oración personal

Canto penitencial

SEXTA PALABRA:

«TODO ESTÁ CUMPLIDO» (Jn 19,30)

Está cumplido. Sí, Señor, es el fin. El fin de tu vida, de tu honor, de las esperanzas humanas, de tu lucha y de tus fatigas. Todo ha pasado y es el fin. Todo se vacía y tu vida va desapareciendo. Desaparición e impotencia…. Pero el final es el cumplimiento, porque acabar con fidelidad y con amor es un triunfo glorioso. Tu declinar es tu victoria.

¡Oh Señor!, ¿cuándo entenderé esta ley de tu vida y de la mía? La ley que hace de la muerte, vida; de la negación de sí mismo, conquista; de la pobreza, riqueza; del dolor, gracia; del final, plenitud.

Sí, llevaste todo a plenitud. Se había cumplido la misión que el Padre te encomendara. El cáliz que no debía pasar había sido apurado. La muerte, aquella espantosa muerte, había sido sufrida. La salvación del mundo está aquí. La muerte ha sido vencida. El pecado, arrasado. El dominio de los poderes de las tinieblas es impotente. La puerta de la vida se ha abierto de par en par. La libertad de los hijos de Dios ha sido conquistada. ¡Ahora puede soplar el viento impetuoso de la gracia! El mundo en la oscuridad comienza, lentamente, a arrebolarse con el alba de tu amor.

Tú que perfeccionas el universo, perfeccióname en tu Espíritu, ¡oh Verbo del Padre, que cumpliste todo en la carne y con el martirio! ¿Podré decir en la tarde de mi vida: «Todo está cumplido, he llevado a su término la misión que me encomendaste»? ¡Oh Jesús, sea cual sea mi misión que me haya encomendado el Padre -grande o pequeña, dulce o amarga, en la vida o en la muerte-, concédeme cumplirla como Tú cumpliste todo! Permíteme llevar a plenitud mi vida.

Señor Jesús, que las palabras del Papa Francisco resuenen en nuestros corazones, para ser la Iglesia de la misericordia y cumplir así su misión y al final de la historia, como tú decir: todo está cumplido:

Siguiendo al Señor, la Iglesia está llamada a difundir su misericordia sobre todos aquellos que se reconocen pecadores, responsables del mal realizado, que se sienten necesitados de perdón. La Iglesia no está en el mundo para condenar, sino para permitir el encuentro con ese amor visceral que es la misericordia de Dios. Para que eso suceda, lo repito a menudo, hace falta salir. Salir de las iglesias y de las parroquias, salir e ir a buscar a las personas allí donde viven, donde sufren, donde esperan. El hospital de campo, la imagen con la que me gusta describir esta «Iglesia emergente», tiene la característica de aparecer allí donde se combate: no es la estructura sólida, dotada de todo, donde vamos a curarnos las pequeñas y las grandes enfermedades[35].

 

La misericordia del Padre se vuelve una clave para vivir nuestra vida cristiana[36]:

Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado.

Señor, para cumplir tu voluntad y poder afirmar: todo está cumplido, necesitamos construir, contigo la Iglesia hogar:

Obedientes al Mandamiento Nuevo del Señor Jesús, de amarnos los unos a los otros como él nos ha amado[37], queremos que nuestras comunidades lleguen a ser una casa que acoge a todas las personas sin distinciones ni discriminaciones, una comunidad en la cual se crean permanentemente vínculos de fraternidad, se tejen lazos de familiaridad, de amistad y de compañerismo, y en la que se amen cordialmente los unos a los otros[38].

Así como el pueblo necesita pan, trabajo, techo, salud y educación, también necesita afecto y ser capaz de dar cariño: para nuestras comunidades desarticuladas, humilladas y aprisionadas por estructuras de egoísmo e injusticia; nosotros, como Iglesia, a ejemplo de la primera comunidad cristiana de Jerusalén[39], queremos a través de las comunidades eclesiales de base, convertirnos en un espacio de fraternidad, que acoge a las personas y les ofrece la posibilidad de integrarse a una familia-comunidad de hermanos y hermanas.

 

Como Iglesia hogar somos un espacio donde cada uno y cada una se sienta tenido en cuenta según sus capacidades, donde se respeta y valora con la misma dignidad a todas las personas y a su vez, a cada uno y a cada una en sus diferencias. En medio de tanta gente marcada por la represión y el miedo, y por la mutua desconfianza, nuestra Iglesia hogar ofrece a todos un espacio en donde se puedan compartir las penas y las esperanzas.

 

Fondo musical: momento de silencio para la reflexión y la oración personal

Canto penitencial

 SÉPTIMA PALABRA:

«PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU» (Lc 23,46)

¡Oh Jesús, el más abandonado de los hombres, lacerado por el dolor, es tu fin! Ese final en el que a un ser humano se le llega a quitar hasta la decisión libre entre el rechazo y la aceptación. Es la muerte. ¿Quién te arrastra o qué te arrastra? ¿La nada? ¿El destino ciego? No, ¡el Padre! El Dios que une sabiduría y amor. Así te dejas llevar y te abandonas en las manos ligeras e invisibles que, a nosotros, incrédulos, prendados de nuestro yo, se nos presentan como el ahogo imprevisto, la crueldad y el destino ciego de la muerte.

Pero Tú lo sabes: son las manos del Padre. Tus ojos, en los que ya se ha hecho la noche, son capaces de ver al Padre; se han fijado en la pupila quieta de su amor, y tu boca pronuncia la última palabra de tu vida: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».

Todo lo devuelves a quien todo te lo dio. Sin garantías y sin reservas confías todo a las manos de tu Padre. ¡Qué amargo y pesado don! El peso de tu vida que acarreaste solo: los hombres, su vulgaridad; tu misión, tu cruz, el fracaso y la muerte. Pero ahora no has de llevarlo por más tiempo; puedes abandonarlo todo y a ti mismo en las manos del Padre. ¡Todo! Estas manos sostienen segura y cuidadosamente. Son como las manos de una madre. Acogen tu alma tan delicadamente como un pajarillo que se alberga entre las manos. Nada tiene peso. Todo es luz y gracia, todo es seguridad al amparo del corazón de Dios, donde la pena se puede desahogar en llanto y donde el Padre seca las lágrimas de las mejillas de su hijo con un beso.

Jesús, ¿encomendarás un día mi pobre alma y mi pobre cuerpo a las manos de tu Padre? Depón el peso de mi vida y de mis pecados sobre la balanza de la justicia en los brazos del Padre. ¿Adónde huiré, donde me esconderé sino en ti, hermano en la amargura, que has padecido por mis pecados? Hoy me tienes ante ti. Me arrodillo bajo tu cruz. Beso tus pies que, silenciosos e intrépidos, me siguen con el paso sangrante por los caminos de la vida. Abrazo tu cruz, Señor del amor eterno, corazón de los corazones, corazón paciente, traspasado e infinitamente bueno. Ten piedad de mí. Acógeme en tu amor. Y cuando mi peregrinar llegue a su fin, cuando el día decline y me envuelvan las sombras de la muerte, pronuncia entonces tu palabra definitiva: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. ¡Oh buen Jesús! Amén.

Dios es el centro, Dios es el fundamento. Con el poeta, repitamos en nuestro corazón, como un profundo acto de fe, en el Padre que nos sostiene y en Jesús, que el último día de nuestra existencia, cuando la muerte nos abra a la eternidad, Él nos entregue a Él, nuestro Dios y Señor:

DIOS

No es preciso morir, no, para amarlo;
No es preciso morir, no, para verlo;
Quererlo comprender es adorarlo;
No poderlo alcanzar es comprenderlo.

Dios es grande doquiera que se busque,
A la tierra bajad, subid al cielo;
Porque es grande mirándolo en lo grande,
Porque es grande mirándolo en pequeño.

Una línea trazad, seguid por ella
¿A dónde vais? No lo sabéis, es cierto;
Mas sabed que si fin tiene esa línea,
Encontraréis a Dios, Dios que es el centro.

¿Veis esa gota? Es agua; es una gota,
Tiene mundos y mundos y misterios
Iguales o mayores que los mundos
Que pueblan eso que llamamos cielo.

Es que ante Dios nada hay pequeño o grande,
El fiel de su balanza es tan perfecto
Que un insecto y un mundo se equilibran
E igualan ante El, que los ha hecho.

Confiad en el Señor y os dará alivio,
Que es grande, justo, poderoso, eterno;
Confiad en el Señor, y os dará ayuda,
Que más que justo y poderoso, es bueno[40].

Fondo musical: momento de silencio para la reflexión y la oración personal

Canto penitencial.

 

DESCENDIMIENTO DE JESÚS

 

COMENTARIO

Nos reunimos alrededor del crucificado, no del aclamado, ni del reconocido, ni del valorado, ni del imitado… Nos reunimos alrededor del rechazado, de aquel a quien se da la espalda, del que no cuenta, del que despreciamos en la vida concreta, en la vida diaria de nuestros sentimientos, de nuestras palabras, de nuestras acciones. Allí es donde está crucificado todo el año. Antes de mirarlo en esta talla recordémoslo, es en la vida cotidiana donde matamos a los profetas que Dios nos envía, muchas veces con la simple indiferencia, y es allí es donde muere este Cristo que ahora verán nuestros ojos.

 

En este momento bajan la corona de espinas. Mientras tanto pidamos al Señor un corazón que sepa sufrir los dolores del amor con paciencia, con su esperanza puesta en la gloria prometida por Cristo coronado de espinas. Pero, ¿no nos pide Cristo demasiado? ¿Podremos resistir a su lado siendo tan débiles, tan torpes para amar? Soltaremos ahora los brazos de Cristo de la cruz. Ellos tiene aquel tacto que se atrevió a tocar el cuerpo leproso de la humanidad dándole nueva vitalidad, por eso podemos confiar que sabrá sanar nuestro corazón herido, si aceptamos sin miedo que nos toquen. Por tanto atrevámonos.

 

En este momento sueltan la mano derecha. Que descienda su brazo de donde lo tenemos atado y toque nuestras heridas con su misericordia. No nos asustemos, no viene para removerlas y añadir dolor sobre dolor, como es tan común entre nosotros. Atrevámonos.

 

En este momento sueltan la mano izquierda, y que la mano de Cristo toque nuestro pecado, el que escondemos, el que ni siquiera ya reconocemos porque nos hemos hecho insensibles, el que nos avergüenza, el que no podemos vencer, el que nos destruye mutuamente. No nos asustemos, no viene para echárnoslo en cara y así someternos a su poder, sino para curarnos con su perdón y levantarnos de nuestra miseria.

 

En este momento sueltan los pies de Cristo. No huyamos cuando le veamos venir a nuestros pensamientos, ideas o decisiones. Hagámosle sitio. Besemos esos pies que quisieron caminar con justicia a nuestro lado y sigamos su camino. Al final Cristo fue enterrado en nuestra tierra. Como la semilla de mostaza, pequeña entre las pequeñas, para abrirse amplia y fecunda y dejar sitio para que podamos anidar en él todos, como pájaros venidos emigrando del frío y del hambre de vida verdadera.

 

En este momento bajan a Cristo de la cruz. (Silencio) Miren bien. Enterramos a un perseguido por su justicia, y recordamos sus palabras: bienaventurados los perseguidos por ser justos porque de ellos es el Reino de los cielos. Lo enterramos en silencio, sin que haya pronunciado una palabra de condena. Lo enterramos lleno de mansedumbre, sin haber devuelto mal por mal.

 

En este momento postran a Jesús en el sepulcro. Ahora lo llevaremos en procesión recordando que quiso enterrarse en nuestras calles, en nuestras plazas, en nuestras casas, en nuestras instituciones, en nuestra propia vida para hacerlas florecer en gloria y plenitud. No lo olvidemos, porque demasiadas veces preferimos enterrarlo a las afueras de nuestra vida y olvidarnos. Nosotros, mientras acompañamos su cuerpo muerto, podríamos oír en medio del desierto que habita el interior de nuestra ciudad, lo que predicaban los profetas a los israelitas cuando estos hacían oídos sordos a la palabra de Dios: Ojalá escuchen hoy su voz, no endurezcan el corazón.

 

SÁBADO SANTO

11 DE ABRIL

 

LA NOCHE CLARA COMO EL DÍA

“Pero el ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: No tengan miedo; sé que andan buscando a Jesús, el crucificado. No está aquí; resucitó, como lo había anunciado”. (Mateo 28, 5 - 6)

 

 

 

 

 

 

ROSARIO DE LOS SIETE DOLORES DELA VIRGEN MARIA

 

Se reza un Padrenuestro y siete Ave Marías por cada dolor de la Virgen. Al mismo tiempo le pedimos que nos ayude a entender el mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero arrepentimiento. Al unir nuestros dolores a los de María, tal como Ella unió Sus dolores a los de su Hijo, participamos en la redención de nuestros pecados y los del mundo entero.

 

Acto de Contrición

Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados. Humildemente suplico Tu perdón y por medio de Tu gracia, concédeme ser verdaderamente merecedor de Tu amor, por los méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu Madre Santísima. Amén.

Se aconseja leer del Evangelio las citas que acompañan a cada dolor

 

Primer Dolor: La profecía de Simeón (Lucas 2,22-35)

Qué grande fue el impacto en el Corazón de María, cuando oyó las tristes palabras con las que Simeón le profetizó la amarga Pasión y muerte de su dulce Jesús. Querida Madre, obtén para mí un auténtico arrepentimiento por mis pecados.

 

Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

 

Segundo Dolor: La huida a Egipto (Mateo 2,13-15)

Considera el agudo dolor que María sintió cuando ella y José tuvieron que huir repentinamente de noche, a fin de salvar a su querido Hijo de la matanza decretada por Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus privaciones durante tan largo viaje. Cuántos sufrimientos experimentó Ella en la tierra del exilio. Madre Dolorosa, alcánzame la gracia de perseverar en la confianza y el abandono a Dios, aún en los momentos más difíciles de mi vida.

 

Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

 

Tercer Dolor: El Niño perdido en el Templo (Lucas 2,41 -50)

Qué angustioso fue el dolor de María cuando se percató de que había perdido a su querido Hijo. Llena de preocupación y fatiga, regresó con José a Jerusalén. Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo encontraron en el templo. Madre querida, cuando el pecado me lleve a perder a Jesús, ayúdame a encontrarlo de nuevo a través del Sacramento de la Reconciliación.

Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Cuarto Dolor: María se encuentra con Jesús camino al Calvario

Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y amorosa, se encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Consideren el tremendo dolor que sintieron cuando sus ojos se encontraron - el dolor de la Madre bendita que intentaba dar apoyo a su Hijo. María, yo también quiero acompañar a Jesús en Su Pasión, ayúdame a reconocerlo en mis hermanos y hermanas que sufren.

 

-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

 

Quinto Dolor: Jesús muere en la Cruz (Juan 19,17-39)

Contempla los dos sacrificios en el Calvario - uno, el cuerpo de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es el espectáculo de la Madre del Redentor viendo a su querido Hijo cruelmente clavado en la cruz. Ella permaneció al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo a un ladrón y perdonar a Sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella fueron: "Madre, he ahí a tu hijo." Y a nosotros nos dijo en Juan: "Hijo, he ahí a tu Madre." María, yo te acepto como mi Madre y quiero recordar siempre que Tú nunca le fallas a tus hijos.

 

Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

 
Sexto Dolor: María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (Marcos 15, 42-46)

Considera el amargo dolor que sintió el Corazón de María cuando el cuerpo de su querido Jesús fue bajado de la cruz y colocado en su regazo. Oh, Madre Dolorosa, nuestros corazones se estremecen al ver tanta aflicción. Haz que permanezcamos fieles a Jesús hasta el último instante de nuestras vidas.

 

Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

 

 Séptimo Dolor: Jesús es colocado en el Sepulcro (Juan 19, 38-42)

¡Oh Madre, tan afligida! Ya que en la persona del apóstol San Juan nos acogiste como a tus hijos al pie de la cruz y ello a costa de dolores tan acerbos, intercede por nosotros y alcánzanos las gracias que te pedimos en esta oración. Alcánzanos, sobre todo, oh Madre tierna y compasiva, la gracia de vivir y perseverar siempre en el servicio de tu Hijo amadísimo, a fin de que merezcamos alabarlo eternamente en el cielo.

Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

 

 ORACIÓN FINAL

Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca Su divina voluntad. Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón y al Corazón de Jesús con tus virtudes y dolores. Protégeme siempre. Amén.

VIGILIA PASCUAL

 

PARA TENER EN CUENTA

  • Altar: se viste con manteles festivos.
  • En la credencia: todo lo necesario para la Misa y las flores del altar.
  • Si la Iglesia no tiene Bautisterio en el lugar oportuno: tener un recipiente con agua y algunas ramas verdes para hacer la aspersión del pueblo.
  • Ambón o lugar de la Palabra: se cubre festivamente con velo blanco; cerca del ambón, se coloca el candelabro para el cirio pascual.
  • En el lugar donde se hace la bendición del fuego: el fuego nuevo, unas tenazas para sacar brasas encendidas, una mecha para encender el cirio, los granos de incienso y un punzón, el cirio pascual y el cirio para los ministros.
  • En la sacristía: las vestiduras necesarias para la Misa.
  • Se apagan las luces del Templo. En un lugar adecuado, fuera del Templo, se enciende el fuego. Congregado allí el pueblo, llega el sacerdote con los ministros. Uno de los ministros lleva el cirio pascual.

 

PRIMERA PARTE: SOLEMNE COMIENZO DE LA VIGILIA

 

MONICIÓN INICIAL

Nos hemos reunido en esta Noche Santa para celebrar la Vigilia Pascual, la solemnidad más importante de todo el año. Acompañamos a Cristo en su tránsito de la muerte a la vida. Es la noche en que, de un fuego nuevo, encendemos el Cirio Pascual y cantamos solemnemente el pregón de fiesta. La noche para recordar con la aspersión nuestro santo Bautismo. Y, sobre todo, celebramos esta noche la Eucaristía, participando del Cuerpo y Sangre del Señor Resucitado. Somos invitados de manera especial a hacer nuestra Pascua pasando de las realidades de pecado, al hombre según Cristo; de la dureza de corazón, a la ternura de Dios; de la falta de perdón, a la Reconciliación; de los atentados a la vida, al don de Vida. Celebremos con gran júbilo y esperanza.

 

SIGNACIÓN

 

Presidente: querido pueblo de Dios, cuando nosotros, los cristianos, nos preguntamos en esta noche: “¿Por qué celebramos en la oscuridad de la noche?”, respondemos: “Comenzamos nuestra celebración en la oscuridad, porque una vez éramos esclavos de la oscuridad del pecado, pero el Señor, Jesús, nos ha hecho libres muriendo por nosotros en la cruz. Pero en la noche de Pascua Jesús resucitó de entre los muertos y nos trajo nueva vida, la vida del Resucitado. Allí nos hizo nuevo pueblo escogido de Dios y vino a ser nuestra luz para conducirnos a la tierra prometida”.  Por eso encendemos el fuego y el Cirio Pascual  mientras cantamos nuestra alabanza y acción de gracias a Dios.

 

BENDICIÓN DEL FUEGO

Oremos: Oh Dios, que por medio de tu Hijo has dado a tus fieles el fuego de tu luz, santifica (+) este fuego, y concédenos que la celebración de estas fiestas pascuales encienda en nosotros deseos tan santos que podemos llegar con corazón limpio a las fiestas de la eterna luz. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

(Bendecido el fuego el celebrante hace los trazos sobre el cirio pascual e incrusta los granos de incienso)

 

Cristo ayer y hoy,

(Graba el trazo vertical de la cruz)

 

Principio y fin,

(Graba el trazo horizontal)

 

Alfa

(Graba la letra Alfa sobre el trazo vertical)

 

Y Omega.

(Graba la letra Omega debajo del trazo vertical)

 

Suyo es el tiempo

(Graba el primer número del año en curso en el ángulo izquierdo superior de la cruz)

 

y la eternidad.

(Graba el segundo número del año en curso en el ángulo derecho superior de la cruz)

 

A Él la gloria y el poder,

(Graba el tercer número del año en curso en el ángulo izquierdo inferior de la cruz)

 

por los siglos de los siglos. Amén.

(Graba el cuarto número del año en curso en el ángulo derecho inferior de la cruz)

 

Seguidamente incrusta los granos de incienso en el cirio, de la siguiente manera:

 

 

1

4 2 5

3

 

Por sus llagas (1)

 

Santas y gloriosas (2)

Nos proteja (3)

Y nos guarde (4)

Jesucristo nuestro Señor. Amén. (5)

 

El sacerdote enciende el cirio pascual con el fuego nuevo diciendo:

La luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu.

 

El diácono o el sacerdote tomando el cirio pascual canta:

Luz de Cristo.

 

Todos responden:

Demos gracias a Dios.

 

PROCESIÓN

En la puerta del Templo, el diácono o el sacerdote, canta:

Luz de Cristo.

 

Todos responden:

Demos gracias a Dios.

 

Se comienzan a encender las velas que han traído los feligreses.

Luego el diácono o el sacerdote, repite la aclamación en la mitad del Templo y al llegar al altar

 

Se encienden las luces del Templo, menos las velas del altar y el cirio pascual se coloca en el candelabro.

 

PREGÓN PASCUAL

 

Si lo proclama un diácono o sacerdote, primero inciensa el libro y el cirio pascual.

Todos permanecen de pie y con las velas encendidas.

 

Exulten por fin los coros de los ángeles,

Exulten las jerarquías del cielo,

y por la victoria de rey tan poderoso

que las trompetas anuncien la salvación.

 

Goce también la tierra, inundada de tanta claridad,

y que, radiante con el fulgor del Rey eterno,

se sienta libre de la tiniebla,

que cubría el orbe entero.

 

Alégrese también nuestra madre la Iglesia,

revestida de luz tan brillante;

resuene este templo

con las aclamaciones del pueblo.

 

Por eso, queridos hermanos,

que asistís a la admirable claridad de esta luz santa,

invocad conmigo la misericordia de Dios omnipotente,

para que aquel que, sin mérito mío,

me agregó al número de los Diáconos,

completen mi alabanza a este cirio,

infundiendo el resplandor de su luz.

 

 El Señor esté con ustedes.

 Y con tu espíritu.

 Levantemos el corazón.

 Lo tenemos levantado hacia el Señor.

 Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

 Es justo y necesario.

 

Realmente es justo y necesario

Aclamar con nuestras voces

y con todo el afecto del corazón

a Dios invisible, el Padre todopoderoso,

y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

 

Porque Él ha pagado por nosotros al eterno Padre

la deuda de Adán

y, derramando su Sangre , canceló el recibo,

del antiguo pecado.

 

Porque éstas son las fiestas de Pascua

en las que se inmola el verdadero Cordero,

cuya Sangre consagra las puertas de los fieles.

 

Esta es la noche en que sacaste de Egipto,

a los israelitas, nuestros padres,

y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.

 

Esta es la noche en que la columna de fuego

esclareció las tinieblas del pecado.

 

Esta es la noche

en la que por toda la tierra,

los que confiesan su fe en Cristo, son arrancados

de los vicios del mundo

y de la oscuridad del pecado,

son restituidos a la gracia

y son agregados a los santos.

 

Esta es la noche en que,

rotas las cadenas de la muerte,

Cristo asciende victorioso del abismo.

¿De qué nos serviría haber nacido

si no hubiéramos sido rescatados?

 

¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!

¡Qué incomparable ternura y caridad!

Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

 

Necesario fue el pecado de Adán,

que ha sido borrado por la muerte de Cristo.

¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!

 

¡Qué noche tan dichosa!

Sólo ella conoció el momento

en que Cristo resucitó del abismo.

 

Esta es la noche de que estaba escrito:

«Será la noche clara como el día,

la noche iluminada por mi gozo.»

Y así, esta noche santa

ahuyenta los pecados,

lava las culpas,

devuelve la inocencia a los caídos,

la alegría a los tristes,

expulsa el odio,

trae la concordia,

doblega a los potentes.

 

En esta noche de gracia,

acepta, Padre Santo,

el sacrificio vespertino de esta llama,

que la santa Iglesia te ofrece

en la solemne ofrenda de este cirio,

obra de las abejas.

 

Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego,

ardiendo en llama viva para gloria de Dios.

Y aunque distribuye su luz,

no mengua al repartirla,

porque se alimenta de cera fundida,

que elaboró la abeja fecunda

para hacer esta lámpara preciosa.

¡Qué noche tan dichosa

en que se une el cielo con la tierra,

lo humano con lo divino!

 

Te rogamos, Señor, que este cirio,

consagrado a tu nombre,

para destruir la oscuridad de esta noche,

arda sin apagarse

y, aceptado como perfume,

se asocie a las lumbreras del cielo.

Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,

ese lucero que no conoce ocaso

Jesucristo, tu Hijo,

que, volviendo del abismo,

brilla sereno para el linaje humano,

y vive y reina por los siglos de los siglos.

 

Amén.

 

 

 

SEGUNDA PARTE: LITURGIA DE LA PALABRA

 

COMENTARIO

Pasamos a la segunda parte de esta Noche Santa, nos disponemos para escuchar la Palabra de Dios que nos habla de todas las maravillas realizadas por amor a la humanidad, que sea un momento contemplativo de especial relevancia, para descubrir a ese Padre infinitamente Misericordioso.

 

Presidente: Hermanos, después de haber comenzado solemnemente esta Vigilia Pascual, escuchemos ahora con atención la Pala de Dios. Meditemos cómo Dios obró grandes maravillas de salvación a favor de su pueblo y cómo, en la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo como Redentor. Oremos para que nuestro Dios lleve a su plenitud la redención por el misterio pascual.

 

Las siete lecturas del Antiguo Testamento pueden reducirse a tres. Pero en tal caso, Éxodo 14,  sobre el paso de Israel hacia la Tierra prometida, debería estar siempre entre las seleccionadas.

 

PRIMERA LECTURA

Génesis 1, 1-31; 2, 1-2

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero. Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.» E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo. Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue. Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien. Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien. Y atardeció y amaneció: día tercero. Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan señales para solemnidades, días y años; y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue. Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas; y los puso Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. Y atardeció y amaneció: día cuarto. Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste.» Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien; y los bendijo Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.» Y atardeció y amaneció: día quinto. Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue. Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien. Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.» Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento. Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento.» Y así fue. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto. Se concluyeron, pues, los cielos y la tierra y todo su aparato, y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera.

Palabra de Dios

 

Salmo 104(103), 1-2a. 5-6. 10. 12-14ab. 24. 35

R. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra

 

Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres! 
Estás vestido de esplendor y majestad 
y te envuelves con un manto de luz. 

Afirmaste la tierra sobre sus cimientos:
¡no se moverá jamás!
El océano la cubría como un manto,
las aguas tapaban las montañas. 

Haces brotar fuentes en los valles,
y corren sus aguas por las quebradas.
Las aves del cielo habitan junto a ellas
y hacen oír su canto entre las ramas. 

Desde lo alto riegas las montañas,
y la tierra se sacia con el fruto de tus obras.
Haces brotar la hierba para el ganado
y las plantas que el hombre cultiva. 

¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas!
¡Bendice al Señor, alma mía!

 

OREMOS

Padre eterno y todopoderoso, que actúas siempre con admirable sabiduría; concede a los hombres que has redimido comprender que la creación al principio del mundo no tiene mayor dignidad que el sacrificio de Cristo, nuestra Pascua, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

 

SEGUNDA LECTURA

Libro del Génesis  22, 1-18

 

Dios puso a prueba a Abraham « ¡Abraham!», le dijo. El respondió: «Aquí estoy.» Entonces Dios le siguió diciendo: «Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré.»
A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, y dijo a sus servidores: «Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes.»

Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: « ¡Padre!» El respondió: «Sí, hijo mío.» Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?»

«Dios proveerá el cordero para el holocausto», respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos. Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: « ¡Abraham, Abraham!» «Aquí estoy», respondió él. Y el Ángel le dijo: «No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único.»

 

Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó a ese lugar: «El Señor proveerá», y de allí se origina el siguiente dicho: «En la montaña del Señor se proveerá.» Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: «Juro por mí mismo -oráculo del Señor- : porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia  como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz.»

Palabra de Dios

 

Salmo 16(15), 5. 8-11

R. protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,
¡tú decides mi suerte!
Tengo siempre presente al Señor:
él está a mi lado, nunca vacilaré. 

Por eso mi corazón se alegra,
se regocijan mis entrañas
y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás a la Muerte
ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. 

Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de felicidad eterna a tu derecha. 

 

OREMOS

Señor, Padre de los creyentes, al derramar la gracia de la adopción has multiplicado sobre toda la tierra los hijos de tu promesa, y por el misterio pascual, has hecho de tu servidor Abraham el padre de todas las naciones, tal como lo habías prometido. Concede a tu Pueblo saber también responder a tu Palabra. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

TERCERA LECTURA

Éxodo 14,15-15,1

 

Dijo Yahveh a Moisés: « ¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa de Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros de los carros. Sabrán los egipcios que yo soy Yahveh, cuando me haya cubierto de gloria a costa de Faraón, de sus carros y de sus jinetes. Se puso en marcha el Ángel de Yahveh que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió la noche sin que pudieran trabar contacto unos con otros en toda la noche. Moisés extendió su mano sobre el mar, y Yahveh hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Este que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos de Faraón, y los carros con sus guerreros. Llegada la vigilia matutina, miró Yahveh desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios, y sembró la confusión en el ejército egipcio. Trastornó las ruedas de sus carros, que no podían avanzar sino con gran dificultad. Y exclamaron los egipcios: «Huyamos ante Israel, porque Yahveh pelea por ellos contra los egipcios.» Yahveh dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, y las aguas volverán sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre los guerreros de los carros.» Extendió Moisés su mano sobre el mar, y al rayar el alba volvió el mar a su lecho; de modo que los egipcios, al querer huir, se vieron frente a las aguas. Así precipitó Yahveh a los egipcios en medio del mar, pues al retroceder las aguas cubrieron los carros y a su gente, a todo el ejército de Faraón, que había entrado en el mar para perseguirlos; no escapó ni uno siquiera. Más los israelitas pasaron a pie enjuto por en medio del mar, mientras las aguas hacían muralla a derecha e izquierda. Aquel día salvó Yahveh a Israel del poder de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a orillas del mar. Y viendo Israel la mano fuerte que Yahveh había desplegado contra los egipcios, temió el pueblo a Yahveh, y creyeron en Yahveh y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico a Yahveh. Dijeron: «Canto a Yahveh pues se cubrió de gloria arrojando en el mar caballo y carro.

Palabra de Dios

 

Libro del Éxodo 15,1b-2.3-4.5-6.17-18. 

R. Cantemos al Señor, sublime es su victoria

"Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos y los carros. 
El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. Él es mi Dios y yo lo glorifico, 
es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza. 

El Señor es un guerrero, su nombre es "Señor". 
El arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército, lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo. 
El abismo los cubrió, cayeron como una piedra en lo profundo del mar. 
Tu mano, Señor, resplandece por su fuerza, tu mano, Señor, aniquila al enemigo. 

Tú lo llevas y lo plantas en la montaña de tu herencia, en el lugar que preparaste para tu morada, en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. 
¡El Señor reina eternamente!". 

 

OREMOS

Señor, Padre nuestro, con la luz del Evangelio has dado su sentido a los milagros realizados en el Antiguo Testamento: reconocemos en el paso del Mar Rojo el anuncio del agua bautismal; y viendo al pueblo de Israel librado de la esclavitud de Egipto, comprendemos la liberación del pueblo cristiano. Haz que todos los hombres, gracias a la fe, participen del privilegio de Israel siendo hijos tuyos, y sean recreados al recibir tu Espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

CUARTA LECTURA

Libro de Isaías 54, 5-14

 

Tu esposo es aquel que te hizo: su nombre es Señor de los ejércitos; tu redentor es el Santo de Israel: él se llama «Dios de toda la tierra.» Sí, como a una esposa abandonada y afligida te ha llamado el Señor: « ¿Acaso se puede despreciar a la esposa de la juventud?», dice el Señor. Por un breve instante te dejé abandonada, pero con gran ternura te uniré conmigo; en un arrebato de indignación, te oculté mi rostro por un instante, pero me compadecí de ti con amor eterno, dice tu redentor, el Señor. Me sucederá como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé no inundarían de nuevo la tierra: así he jurado no irritarme más contra ti ni amenazarte nunca más. Aunque se aparten las montañas y vacilen las colinas, mi amor no se apartará de ti, mi alianza de paz no vacilará, dice el Señor, que se compadeció de ti. ¡Oprimida, atormentada, sin consuelo! ¡Mira! Por piedras, te pondré turquesas y por cimientos, zafiros; haré tus almenas de rubíes, tus puertas de cristal y todo tu contorno de piedras preciosas. Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande la paz de tus hijos. Estarás afianzada en la justicia, lejos de la opresión, porque nada temerás, lejos del temor, porque no te alcanzará.

Palabra de Dios

 

 

Salmo 30(29), 2. 4-6. 11-12a. 13b

R. Te ensalzaré, Señor, porque me has salvado

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste
y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí.
Tú, Señor, me levantaste del Abismo
y me hiciste revivir,
cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. 

Canten al Señor, sus fieles;
den gracias a su santo Nombre,
porque su enojo dura un instante,
y su bondad, toda la vida:
si por la noche se derraman lágrimas,
por la mañana renace la alegría. 

Escucha, Señor, ten piedad de mí;
ven a ayudarme, Señor.
Tú convertiste mi lamento en júbilo.
¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! 

 

OREMOS

Padre eterno y todopoderoso, por el honor de tu nombre multiplica la descendencia prometida a los patriarcas a causa de su fe, aumenta el número de tus hijos adoptivos, de tal manera que tu Iglesia vea, desde ahora, la realización de la promesa, de la cual no dudaron ni los mismos patriarcas. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

QUINTA LECTURA

Libro de Isaías 55,1-11

 

¡Oh, todos los sedientos, id por agua, y los que no tenéis plata, venid, comprad y comed, sin plata, y sin pagar, vino y leche! ¿Por qué gastar plata en lo que no es pan, y vuestro jornal en lo que no sacia? Hacedme caso y comed cosa buena, y disfrutaréis con algo sustancioso. Aplicad el oído y acudid a mí, oíd y vivirá vuestra alma. Pues voy a firmar con vosotros una alianza eterna: las amorosas y fieles promesas hechas a David. Mira que por testigo de las naciones le he puesto, caudillo y legislador de las naciones. Mira que a un pueblo que no conocías has de convocar, y un pueblo que no te conocía, a ti correrá por amor de Yahveh tu Dios y por el Santo de Israel, porque te ha honrado. Buscad a Yahveh mientras se deja encontrar, llamadle mientras está cercano. Deje el malo su camino, el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Yahveh, que tendrá compasión de él, a nuestro Dios, que será grande en perdonar. Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos - oráculo de Yahveh -. Porque cuanto aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los vuestros y mis pensamientos a los vuestros. Como descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y pan para comer, así será mi palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a mí de vacío, sin que haya realizado lo que me plugo y haya cumplido aquello a que la envié.

Palabra de Dios

 

 

Salmo Is 12, 2-6

R. Sacarás agua con gozo de las fuentes de la salvación

Este es el Dios de mi salvación: 
yo tengo confianza y no temo,
porque el Señor es mi fuerza y mi protección;
él fue mi salvación.
Ustedes sacarán agua con alegría
de las fuentes de la salvación. 

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre. 

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:
¡que sea conocido en toda la tierra!
¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,
porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel! 

 

OREMOS

Dios todopoderoso y eterno, única esperanza del mundo, que por la voz de tus profetas anunciaste los misterios de los tiempos presentes; alienta los deseos de tu pueblo, porque ninguno de tus fieles puede progresar en la virtud sin la inspiración de tu gracia. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

 

SEXTA LECTURA

Libro de Baruc 3, 9-15.32-4, 4

 

Escucha, Israel, los mandamientos de vida; presta atención para aprender a discernir. ¿Por qué, Israel, estás en un país de enemigos y has envejecido en una tierra extranjera? ¿Por qué te has contaminado con los muertos, contándote entre los que bajan al Abismo? ¡Tú has abandonado la fuente de la sabiduría! Si hubieras seguido el camino de Dios, vivirías en paz para siempre.

 

Aprende dónde está el discernimiento, dónde está la fuerza y dónde la inteligencia, para conocer al mismo tiempo dónde está la longevidad y la vida, dónde la luz de los ojos y la paz. ¿Quién ha encontrado el lugar de la Sabiduría, quién ha penetrado en sus tesoros? Pero el que todo lo sabe, la conoce, la penetró con su inteligencia; el que formó la tierra para siempre, y la llenó de animales cuadrúpedos; el que envía la luz, y ella sale, la llama, y ella obedece temblando. Las estrellas brillan alegres en sus puestos de guardia: él las llama, y ellas responden: «Aquí estamos», y brillan alegremente para aquel que las creó. ¡Este es nuestro Dios, ningún otro cuenta al lado de él! El penetró todos los caminos de la ciencia y se la dio a Jacob, su servidor, y a Israel, su predilecto. Después de esto apareció sobre la tierra, y vivió entre los hombres.

 

La Sabiduría es el libro de los preceptos de Dios, y la Ley que subsiste eternamente: los que la retienen, alcanzarán la vida, pero los que la abandonan, morirán. Vuélvete, Jacob, y tómala, camina hacia el resplandor, atraído por su luz. No cedas a otro tu gloria, ni tus privilegios a un pueblo extranjero. Felices de nosotros, Israel, porque se nos dio a conocer lo que agrada a Dios.

Palabra de Dios

 

 

Salmo 19(18), 8-11

R. Señor, tienes palabras de vida eterna

La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple. 

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos. 

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos. 

Son más atrayentes que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo del panal. 

 

OREMOS.

Oh Dios, que sin cesar haces crecer a tu Iglesia agregando a ella nuevos hijos: defiende con tu constante protección a cuantos purificas en el agua del bautismo.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

SÉPTIMA LECTURA

Ez 36,16-28

 

La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos: Hijo de hombre, los de la casa de Israel que habitaban en su tierra, la contaminaron con su conducta y sus obras; como la impureza de una menstruante era su conducta ante mí. Entonces yo derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que habían vertido en su tierra y por las basuras con las que la habían contaminado. Los dispersé entre las naciones y fueron esparcidos por los países. Los juzgué según su conducta y sus obras. Y en las naciones donde llegaron, profanaron mi santo nombre, haciendo que se dijera a propósito de ellos: «Son el pueblo de Yahveh, y han tenido que salir de su tierra.» Pero yo he tenido consideración a mi santo nombre que la casa de Israel profanó entre las naciones adonde había ido. Por eso, di a la casa de Israel: Así dice el Señor Yahveh: No hago esto por consideración a vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, que vosotros habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. Yo santificaré mi gran nombre profanado entre las naciones, profanado allí por vosotros. Y las naciones sabrán que yo soy Yahveh - oráculo del Señor Yahveh - cuando yo, por medio de vosotros, manifieste mi santidad a la vista de ellos. Os tomaré de entre las naciones, os recogeré de todos los países y os llevaré a vuestro suelo. Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas y de todas vuestras basuras os purificaré. Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas. Habitaréis la tierra que yo di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.

Palabra de Dios

 

 

Salmo 42(41), 3. 5bcd; 42, 3-4

R. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.

Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios? 

¡Cómo iba en medio de la multitud
y la guiaba hacia la Casa de Dios,
entre cantos de alegría y alabanza,
en el júbilo de la fiesta! 

Envíame tu luz y tu verdad:
que ellas me encaminen
y me guíen a tu santa Montaña,
hasta el lugar donde habitas. 

Y llegaré al altar de Dios,
el Dios que es la alegría de mi vida;
y te daré gracias con la cítara,
Señor, Dios mío. 

 

OREMOS

Oh Dios, poder inmutable y luz sin ocaso, mira con bondad a tu Iglesia, sacramento de la nueva Alianza, y, según tus eternos designios, lleva a término la obra de la salvación humana; que todo el mundo experimente y vea cómo lo abatido se levanta, lo viejo se renueva y vuelve a su integridad primera, por medio de nuestro Señor Jesucristo, de quien todo procede. El cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

 

Se encienden los cirios de altar y se canta el GLORIA

 

Gloria (Se hacen sonar las campanas)

 

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que haces resplandecer esta noche santa con la gloria del Señor resucitado, aviva en tu Iglesia el espíritu filial para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio. Por nuestro señor Jesucristo…

 

PRIMERA LECTURA DEL NUEVO TESTAMENTO

Romanos 6,3-11

 

¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. Porque si hemos hecho una misma cosa con él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección semejante; sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido este cuerpo de pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado. Pues el que está muerto, queda librado del pecado. Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él. Su muerte fue un morir al pecado, de una vez para siempre; mas su vida, es un vivir para Dios. Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios

 

 

Terminada la lectura del Apóstol, todos se ponen de pie y se entona solemnemente tres veces el Aleluya y todos los fieles repiten, luego se lee o se canta el salmo.

 

Salmo 118(117), 1-2. 16-17. 22-23

R. aleluya, aleluya, aleluya

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
Que lo diga el pueblo de Israel:
¡es eterno su amor! 

La mano del Señor es sublime,
la mano del Señor hace proezas.
No, no moriré:
viviré para publicar lo que hizo el Señor. 

La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto ha sido hecho por el Señor
y es admirable a nuestros ojos. 

 

 

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28, 1-10

 

En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: «Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: Ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis». Mirad, os lo he anunciado.

 

Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro: impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a sus discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alegraos». Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.

Jesús les dijo: «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

Palabra del Señor.

 

HOMILIA

 

TERCERA PARTE: LA LITURGIA DEL BAUTISMO

 

Nota: Si no hay bautismos ni se bendice la pila bautismal, las letanías de los santos se omiten, y se hace inmediatamente la bendición del agua, seguida de la renovación de las promesas del bautismo.

 

BENDICIÓN DEL AGUA

 

Presidente: Pidamos, queridos hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que bendiga esta agua, con la cual seremos rociados en memoria de nuestro bautismo, y que nos renueve interiormente, para que permanezcamos fieles al Espíritu que hemos recibido.

 

Después de una breve pausa en silencio, dice la siguiente oración con las manos extendidas

 

Señor, Dios nuestro, mira con bondad a este pueblo tuyo, que vela en oración en esta noche santísima, recordando la obra admirable de nuestra creación y la obra más admirable todavía, de nuestra redención. Dígnate bendecir esta agua, que tú creaste para dar fertilidad a la tierra, frescura y limpieza a nuestros cuerpos.

 

Tú, además, has convertido el agua en un instrumento de tu misericordia: a través de las aguas del mar Rojo liberaste a tu pueblo de la esclavitud; en el desierto hiciste brotar un manantial para saciar su sed; con la imagen del agua viva los profetas anunciaron la Nueva Alianza que deseabas establecer con los hombres; finalmente, en el agua del Jordán, santificada por Cristo, inauguraste el sacramento de una vida nueva, que nos libra de la corrupción del pecado.

 

Que esta agua nos recuerde ahora nuestro bautismo y nos haga participar en la alegría de nuestros hermanos, que han sido bautizados en esta Pascua del Señor, el cual vive y reina por los siglos de los siglos. Amén

 

RENOVACIÓN DE LOS COMPROMISOS BAUTISMALES

 

Presidente: Hermanos, por medio del bautismo, hemos sido hechos partícipes del misterio pascual de Cristo; es decir, por medio del bautismo, hemos sido sepultados con Él en su muerte para resucitar con Él a una vida nueva. Por eso, después de haber terminado el tiempo de Cuaresma, que nos preparó a la Pascua, es muy conveniente que renovemos las promesas de nuestro bautismo, con las cuales un día renunciamos a Satanás y a sus obras y nos comprometimos a servir a Dios, en la santa Iglesia Católica.

Sacerdote: ¿Renuncian ustedes al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
Todos: Si, renuncio. 

Sacerdote: ¿Renuncian a todas las seducciones del mal para que el pecado no los esclavice? 
Todos: Si, renuncio. 

Sacerdote: ¿Renuncian a Satanás, padre y autor de todo pecado? 
Todos: Sí, renuncio. 

 

El sacerdote prosigue

 

¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra? 
Todos: Sí, creo. 

Sacerdote: ¿Creen en Jesucristo, su Hijo único y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre? 
Todos: Sí, creo. 

Sacerdote: ¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? 
Todos: Si, creo.

 

El sacerdote concluye

 

Que Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos liberó del pecado y nos ha hecho renacer por el agua y el Espíritu Santo, nos conserve con su gracia unidos a  Jesucristo, nuestro Señor, hasta la vida eterna.

R/. Amén.

 

En este momento se rocía agua bendita sobre los asistentes a la celebración, mientras se canta

No se dice el Credo

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Presidente: con la alegría de celebrar la Resurrección del Señor, dirijamos a Dios, Padre nuestra oración, confiados en su fidelidad y misericordia.

 

 R. Tu luz nos guie a la reconciliación, Señor.

 

Por la iglesia de Dios para que, bajo la guía del Papa Francisco, sea en medio de la humanidad, sacramento de unidad, esperanza y caridad.

 

Por los gobernantes de las naciones para que, frente a la opresión, la violencia, los conflictos, la corrupción, respondan con la promoción del amor y respeto por la vida y su dignidad.

 

Por el poder legislativo para inspirados en Cristo resucitado, promulguen leyes con el deseo de resolver las causas estructurales de la pobreza que generan exclusión y violencia.

 

Por quienes creemos en Cristo resucitado, para que, fijando la mirada en los pobres, excluidos y marginados de la sociedad, promovamos la construcción de una cultura del encuentro donde no nos olvidemos de los pobres.

 

Por nosotros aquí reunidos para que, en el seguimiento de Cristo resucitado, seamos constructores de la paz, promotores de la vida y apasionados defensores de la dignidad de la familia.

 

Presidente: Padre todopoderoso, que en tu hijo muerto y resucitado nos has  salvado escucha las súplicas que la iglesia te presenta en esta noche santa, por el mismo  Jesucristo, nuestro Señor.

 

CUARTA PARTE: LITURGIA EUCARÍSTICA

 

Oración sobre las Ofrendas

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo y acepta sus ofrendas para que los misterios pascuales que hoy hemos comenzado, con tu ayuda, sean remedio para la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO DE PASCUA I

 

Oración después de la comunión

Infunde, Señor, en nosotros el Espíritu de tu caridad, y, ya que nos has saciado con los sacramentos pascuales, haz que seamos concordes en el mismo amor.

BENDICIÓN SOLEMNE

Dios Todopoderoso, los bendiga en esta solemnidad de Pascua y que su misericordia los proteja de todo pecado.

R. Amén

 

Y, ya que por la resurrección de su Unigénito los hizo renacer para la vida eterna, los colme con los premios de la inmortalidad.

R. Amén

 

Para que así como al terminar los días de la Pasión del Señor celebraran ustedes con gozo la fiesta de la Pascua, puedan también participar un día, como su ayuda, en el festín de las alegrías eternas.

R. Amén

 

Y la bendición de Dios todopoderoso Padre, Hijo, + y Espíritu Santo descienda sobre ustedes.

R. Amén

 

Pueden ir en paz, aleluya, aleluya

 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

12 DE ABRIL

 

 

 

¿DÓNDE ESTÁ, MUERTE, TU VICTORIA?

“Cuando Cristo, que es su vida, aparezca glorioso, con él aparecerán también ustedes revestidos de gloria” (Col 3, 4)

 

COMENTARIO INICIAL

Cristo ha resucitado, es la certeza de la fe en este domingo de Pascua. Hoy, el Señor Resucitado, es el sobreviviente por excelencia que venciendo la muerte da nueva vida y nos envía a ser constructores de la paz y defensores de la vida. Que la alegría del encuentro con Jesús resucitado nos haga testigos de su misericordia.

 

GLORIA

 

ORACIÓN COLECTA

Oh Dios, que por medio de tu unigénito, vencedor de la muerte, nos abriste en este día las puertas de la eternidad, concede a todos los que celebramos su gloriosa resurrección que, por la nueva vida que tu Espíritu nos comunica, lleguemos también nosotros a resucitar a la luz de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo…

 

COMENTARIO A LAS LECTURAS

Cristo resucitado está vivo en su Palabra y despierta en el corazón de los bautizados sed de amor, de justicia y de vida. Acojamos su mensaje en espíritu de fe.

 

Primera lectura: Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: —«Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.
Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha  nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.» 

 

Salmo responsorial Sal 117, 1-2. 16ab-17. 22-23 (R./24)

R/. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. 
 

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la  casa de Israel: eterna es su misericordia. R/. 
 

La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. R/. 
 

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. R/. 

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-4

Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

 

 

Secuencia

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.
«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.

 

 

Evangelio: lectura del Santo Evangelio según san Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer,
cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: —«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llego primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.

 

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

 

HOMILÍA

CREDO

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Presidente: al celebrar a Cristo resucitado presentemos al Padre, por su Hijo en el Espíritu Santo, la oración de la iglesia.

 

R. Tú que eres nuestro gozo y alegría, escúchanos Señor

 

En este día de pascua te presentamos Señor la vida y ministerio del Papa Francisco, los obispos, sacerdotes y laicos para que iluminados por tu luz caminen por senderos de santidad y justicia.

 

Oramos por los bautizados para que, haciendo la opción por la persona de Cristo resucitado, sean luz y fuerza transformadora en la sociedad.

 

Que cristo resucitado siga iluminando con su celestial luz las acciones por la paz que adelante la iglesia y unidos al trabajo de la sociedad civil forjemos una sociedad justa, fraterna y solidaria.

 

Oramos por las víctimas y victimarios de los conflictos, para que contemplando sus realidades desde el misterio del Resucitado, mueran a los odios, la mentira y la injusticia y sean reconciliados por Aquel a quien Dios Padre concedió  todo honor y gloria.

 

Aviva Señor en nuestras regiones un compromiso profundo por la evangelización de lo social que permita acompañar a los hermanos excluidos y generar acciones que acrisolen la cultura del encuentro.

 

Presidente: Acoge, oh Dios, las oraciones que tu Iglesia te presenta es esta renovación del misterio de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

LITURGIA EUCARÍSTICA

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Rebosantes con la alegría de la pascua te ofrecemos, Señor, este sacrificio, del cual tan maravillosamente renace y se alimenta tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PREFACIO de Pascua I (El Misterio Pascual, Misal Romano, Pág. 375)

 

PLEGARIA EUCARÍSTICA I, II O III

 

RITO DE COMUNIÓN

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Protege, oh Dios, a tu Iglesia con misericordia perpetua, para que, renovada por los misterios pascuales, llegue a la claridad de la resurrección. Por Jesucristo nuestro

Señor.

 

 

 

Felices Pascuas de Resurrección

 

 

[1] Cfr. Benedicto XVI, https://cutt.ly/HtogOU6

[2] Alocución inaugural de Monseñor Oscar Urbina Ortega, Arzobispo de Villavicencio y Presidente de la Conferencia Episcopal, 3 de febrero de 2020

[3] Cfr. Papa Francisco, Alegría del Evangelio, n. 53

[4] Cfr. Papa Francisco, Alegría del Evangelio, n. 59

[5] Cfr. Papa Francisco, Alegría del Evangelio, n. 55

[6] Cfr. Papa Francisco, Alegría del Evangelio, n. 57

[7] Cfr. Alocución inaugural de Monseñor Oscar Urbina Ortega, Arzobispo de Villavicencio y Presidente de la Conferencia Episcopal, 3 de febrero de 2020

[8] Cfr. Papa Francisco, https://cutt.ly/ntiJ04D

[9] Cfr. Monseñor Juan Vicente Córdoba, Presidente de la Comisión Episcopal de Promoción y Defensa de la Vida. https://cutt.ly/1tiKfdz

[10] Cfr. Monseñor Ramón Ángel Jara. https://cutt.ly/BtiKKyo

[11] Documento de Aparecida, nn 50-51

[12] Cfr. Plan diocesano de pastoral 2019-2021, Ya dimos el primer paso. Con el papa Francisco damos el segundo paso, Diócesis de Barrancabermeja 2018

[13] Documento de Aparecida, nn 454 y 456

[14] Monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, Obispo de Matehuala, Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar de la Conferencia Episcopal Mexicana https://cutt.ly/xtiXEky

[15] Cfr. Papa Francisco, encíclica Laudato Si, n 246

[16] Cfr. Carta Encíclica Laborem Exercens, n 15

[17] Cfr. San Juan Pablo II, El Trabajo Humano, n 9

[18] Cfr. Audiencia a los funcionarios del Tribunal de Cuentas italiano, 18 de marzo 2019. https://cutt.ly/Gti3R5M

[19] Cfr. Catecismo de la Doctrina Cristiana, nn. 1954 y 1956

[20] Papa Francisco, Alegría del Evangelio, n. 98

[21] Cfr. Papa Francisco, Alegría del Evangelio, n. 99

[22] Cfr. Colosenses 3, 8-10. 12-16

[23] Cfr. Comercio de armas movió US$31,8 millones en el 2016 https://cutt.ly/wtofH1i

[24] Cfr. El negocio de las armas ilegales en Colombia, https://cutt.ly/0tofV98

[25] Cfr. El narcotráfico en Colombia, https://cutt.ly/UtomHXD

[26] Cfr. Papa Francisco condena narcotráfico y rechaza legalización de las drogas, https://cutt.ly/rtobAwn

 

[27] Cfr. https://es.scribd.com/document/258350704/Las-Siete-Palabras-de-Jesus-en-La-Cruz-Por-Karl-Rahner

[28] Ricardo Nieto, poeta colombiano

[29] Cfr. Exhortación Apostólica Postsinodal Christus Vivit, del Santo Padre
Francisco, a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios, nn- 1 y 2

 

[30] Cfr. Eclo 4,8-10

[31] Cfr. Is. 66,12-13

[32] Cfr. Jr 30-33

[33] Cfr. Jr 31,18

[34] Cfr. Jr 31,20

[35]  Francisco, Homilía, Capilla Sixtina, domingo 10 de enero de 2016

[36]  Cfr. Francisco, Bula Misericordiae Vultus, 2015, No. 2

[37]  Jn 13,34

[38]  Jn 13,34

[39] Cfr. Hec 2,42-47

[40] Gregorio Gutiérrez González, poeta antioqueño