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Homilía Dominical

"Iniciamos esta Semana por la Paz con mucha ilusión y la terminamos con mucho dolor". Así inicia la homilia para este Domingo XXIV del Tiempo Ordinario, de Monseñor Ovidio Giraldo Velásquez, Obispo de la Diócesis de Barrancabermeja. Aprovecha la liturgia de la Palabra del día para iluminar la situacion que vive el pueblo colombiano en las últimas horas. Siga a continuación todo el documento. 

XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Solemnidad

Septiembre 13 de 2020

Eclesiástico 27,33-28,9; Salmo 102; Romanos 14,7-9; Mateo 18,21-35

Iniciamos esta Semana por la Paz con mucha ilusión y la terminamos con mucho dolor. Una lamentable paradoja. Pero ello mismo nos indica que necesitamos muchas semanas por la paz, y que nuestra madurez como nación está  todavía distante; y que, sin duda, falta la presencia de Dios en muchos espacios; es decir, muchos colombianos todavía no hemos conocido la bondad de Dios y no hemos saboreado su ternura.

Cuando María Magdalena, Pablo, Agustín de Hipona, Ignacio de Loyola, Carlos de Foucauld y otros muchos conocieron el amor de Dios y el don de su corazón dejaron sus accidentadas existencias para llenar su vida y su entorno de gloria.

Faltan muchas semanas por la paz y muchos procesos de reencuentro y reconocimiento, falta recorrer muchos senderos de vida espiritual y de conversión del corazón. Nuestra carencia de lo divino es notoria. Ánimo, sabemos el camino y esto ya es mucho, pero hay que recorrerlo.

Las lecturas de este domingo nos señalan una clara y completa ruta para la paz, el gozo del corazón y la plenitud de vida, así como los evangelios proclamados en las eucaristías de esta semana que pasó.

El rencor y la ira son detestables, es la primera sentencia de la primera lectura, para terminar diciendo: ten en cuenta las disposiciones del Altísimo y excusa las faltas de los otros. El Señor es compasivo y misericordioso aclamamos con el salmo de hoy, para pasar a la invitación de Jesús en el evangelio a perdonar no sólo siete veces sino hasta setenta veces siete.

No olvidemos que el rey que quiere ajustar cuentas con sus deudores con la regla de la misericordia en la parábola del evangelio de hoy es Dios. Con razón San Juan de la Cruz nos recuerda que en el atardecer de la vida seremos examinados en el amor.

San Pablo VI en su carta encíclica Populorum Progressio proclamó que el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, teniendo en cuenta que desarrollo no siempre es igual a crecimiento económico, pues a veces hay mucho dinero y poco desarrollo; el desarrollo implica más que dinero otros muchos elementos.

Frase para recordar: Leer Lucas 6,27-38; todo un proyecto de vida para la reconciliación, la convivencia y la paz.

 

POEMA
Oración por la paz

 

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz;

que donde haya odio, siembre yo amor;

donde haya ofensa, perdón;

donde haya duda, fe;

donde haya desesperación, esperanza;

donde haya tinieblas, luz;

donde haya tristeza, alegría.

 

¡Oh, Divino maestro!

Concédeme,

que no busque ser consolado, sino consolar;

que no busque ser comprendido, sino comprender;

que no busque ser amado, sino amar;

porque dando, recibo;

perdonando, es como tú me perdonas;

y muriendo en Ti, nazco para la vida eterna.

San Francisco de Asís

 

+ Ovidio Giraldo Velásquez

(Obispo de Barrancabermeja)