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Colombia es un Estado Laico?

Colombia es un Estado Laico?

 

Algunas personas afirman que Colombia es un Estado Laico, el diccionario de   la Real Academia de la Lengua dice que laico es el “Que no tiene órdenes clericales”.    En el preámbulo de la Constitución Política Colombiana, encontramos un primer elemento, que puede ayudarnos a clarificar, el concepto

 EL PUEBLO DE COLOMBIA, en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo, y comprometido a impulsar la integración de la comunidad latinoamericana, decreta, sanciona y promulga la siguiente (Negrillas fuera de texto)

Principios del Derecho Eclesiástico Colombiano

El Sistema del Derecho Eclesiástico Colombiano, se fundamenta principalmente en la dignidad de la persona humana, teniendo como principio la Libertad Religiosa, complementado con los principios, de la igualdad y no discrimación, de diversidad religiosa y de otros principios auxiliares, como la participación, de relaciones armónicas y mutuo entendimiento y de laicidad; estos principios  están  en función de la garantía de los derechos de las personas, pero además existe un criterio normativo e informador que establece una deferencia específica con la Religión Católica, al que haremos referencia más adelante.

¿Tradicionalmente que ha entendido la doctrina por un Estado Laico? Por laicismo entiende la Real Academia la doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, de toda influencia eclesiástica o religiosa. Parece que quienes aplican el adjetivo de laico al Estado tienen en la mente esta última definición. El concepto de Estado laico se refiere, de modo propio, al Estado en que se prescinde de la enseñanza religiosa y, por extensión, al Estado independiente de toda influencia religiosa, tanto en su constitución como en sus individuos. Este uso extendido de la expresión Estado laico parece que es el que se suele emplear.[1]

La independencia del Estado de cualquier influencia religiosa se debe entender en el contexto del derecho a la Libertad Religiosa. La Declaración de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, en su artículo 2, 1 establece que

“toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración sin distinción alguna de (...) religión”. El artículo 18, además, indica que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

El artículo 30, que cierra la Declaración de Derechos Humanos, prohíbe que se interpreten estos derechos en el sentido de que se confiera derecho al Estado para realizar actividades o actos que tiendan a suprimir cualquiera de los derechos proclamados por la misma Declaración.

La Iglesia Católica, por su parte reconoce el derecho a la libertad religiosa en la Declaración Dignitatis Humanae, del Concilio Vaticano II, en su número 2:

“Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, sea por parte de personas particulares como de grupos sociales y de cualquier potestad humana; y esto, de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, solo o asociado con otros, dentro de los límites debidos”.

En ambas fuentes -la eclesiástica y la civil- vemos que el papel del Estado en la libertad religiosa consiste en garantizar su ejercicio por parte de los ciudadanos. La libertad religiosa puede tener los límites del orden público, pero nunca se pueden interpretar en el sentido de obligar a nadie a obrar en contra de su conciencia. Una de las consecuencias más importantes es la regulación de la objeción de conciencia, 

Colombia es un Estado que reconoce el Derecho a La Libertad Religiosa, artículo. 19 de la C.P. desarrollado en la ley 133 de 1994. (Ley de Libertad Religiosa)

Artículo 2º.- Ninguna Iglesia o Confesión religiosa es ni será oficial o estatal. Sin embargo, el Estado no es ateo, agnóstico, o indiferente ante los sentimientos religiosos de los colombianos. El Poder Público protegerá a las personas en sus creencias, así como a las Iglesias y confesiones religiosas y facilitará la participación de éstas y aquellas en la consecución del bien común. De igual manera, mantendrá relaciones armónicas y de común entendimiento con las Iglesias y confesiones religiosas existentes en la sociedad colombiana. Ver Sentencia C 200 de 1995 (Negrillas fuera de texto)

La fundamentación constitucional de este artículo radica en la supresión de la confesionalidad, como en el valor superior de la libertad (Preámbulo), al igual que en la obligación de las autoridades de proteger a las personas en sus creencias, y demás derechos y libertades, incluida la Libertad Religiosa.

Principio de la Libertad Religiosa

En el Sistema Eclesiástico Colombiano, el principio de la Libertad Religiosa comprende dos aspectos, la aconfesionalidad, y la garantía, protección y promoción de lo religioso como bien social, la aconfesionalidad implica que los criterios religiosos no forman parte de la esencia, los fines y funciones del Estado, pero la aconfesionalidad no significa que el relativismo religioso sea su opción jurídico-política. Las personas y las confesiones religiosas, en los asuntos religiosos en cuanto tales, tienen independencia ante el Estado; de la dignidad de la persona humana y de su inseparable Derecho   a la Libertad Religiosa, emana la diferencia de las esferas entre lo político y lo religioso.

Debe diferenciarse la aconfesionalidad, de la neutralidad, si por esta última se entiende que el Estado es indiferente ante el hecho religioso y que por tanto debe abstenerse de cualquier labor de promoción, se deduce que estos dos términos no son similares, esa neutralidad indiferentista, no hace parte del Sistema Eclesiástico Colombiano, veamos, el contenido de parte del artículo 2o .de la Ley de Libertad Religiosa

El Poder Público protegerá a las personas en sus creencias, así como a las Iglesias y confesiones religiosas y facilitará la participación de éstas y aquellas en la consecución del bien común. De igual manera, mantendrá relaciones armónicas y de común entendimiento con las Iglesias y confesiones religiosas existentes en la sociedad colombiana.” 

El contenido de este artículo se traduce en que el Estado debe promover lo religioso, ya que lo religioso contribuye a la consecución del bien común. La relevancia del aporte religioso de las distintas confesiones religiosas, no es similar para todas, ya que sólo la Iglesia Católica es considerada como elemento fundamental del bien común y del desarrollo integral de la Comunidad, de conformidad con artículo primero del Concordato celebrado entre el Estado Colombiano y la Santa Sede, artículo que fue declarado exequible por la Corte Constitucional. (C-027 de 5 de febrero de 1993), y por tanto tiene plena vigencia.

ARTÍCULO I

El Estado, en atención al tradicional sentimiento católico de la Nación Colombiana, considera la Religión Católica, Apostólica y Romana como elemento fundamental del bien común y del desarrollo integral de la comunidad nacional.

El Estado garantiza a la Iglesia Católica y a quienes a ella pertenecen el pleno goce de sus derechos religiosos, sin perjuicio de justa libertad religiosa de las demás confesiones y de sus miembros lo mismo que de todo ciudadano.

 

El Estado Colombiano, es un Estado de Libertad Religiosa Aconfesional

El laicismo, por su parte, se define como una doctrina que se contrapone a las doctrinas que defienden la influencia de la religión en los individuos, y también a la influencia de la religión en la vida de las sociedades. En cuanto tal debe considerarse una doctrina más, que no es religiosa porque se basa precisamente en la negación a la religión de su posibilidad de influir en la sociedad, pero no hay motivo para considerarla más que eso: una doctrina más, tan respetable como las doctrinas que sí son religiosas, pero no más.”[2]

Las anteriores consideraciones nos llevan a afirmar que el Estado Colombiano es un Estado de  Libertad Religiosa  Aconfesional, pero difícilmente podríamos afirmar la integral  Laicidad del Estado Colombiano, porque no existe una total independencia entre  el Estado y las confesiones religiosas, esa laicidad  es auxiliar, y está  subordinada al principio de la Libertad Religiosa, que es un derecho fundamental,  está primacía  se deriva del predominio de la persona humana y de sus derechos fundamentales sobre el Estado, ya que éste no puede ser ineficaz ante ningún derecho fundamental.

 Por lo tanto, la cuestión es la posibilidad de que el Estado sea verdaderamente independiente de cualquier influencia religiosa. cosa que no vemos que sea viable en el Estado Colombiano de conformidad con la Constitución Política, la ley de Libertad Religiosa y los decretos reglamentarios de esta ley.

 

La Presencia de la Iglesia Católica en las instituciones Educativas, Hospitalarias y Carcelarias

En relación con la presencia de la Iglesia Católica en Capellanías, de Colegios, y Universidades Estatales, está plenamente justificada por la misión de la Iglesia, y tiene su respaldo jurídico, en el artículo 8º de la ley de Libertad Religiosa

Artículo 8º.- Para la aplicación real y efectiva de estos derechos, las autoridades adoptarán las medidas necesarias que garanticen la asistencia religiosa ofrecida por las Iglesias y confesiones religiosas a sus miembros, cuando ellos se encuentren en establecimientos públicos docentes, militares, hospitalarios, asistenciales, penitenciarios y otros bajo su dependencia.

Esta atención podrá ofrecerse por medio de Capellanías o de Instituciones similares, organizadas con plena autonomía por la respectiva iglesia o confesión religiosa. (Ver: Artículo 23 Ley 115 de 1994 Parágrafo. “La educación religiosa se ofrecerá en todos los establecimientos educativos, observando la garantía constitucional según la cual, en los establecimientos del Estado ninguna persona podrá ser obligada a recibirla”.

He ahí el fundamento de la presencia de la Iglesia Católica, en algunos Colegios del Estado, en el Instituto Universitario de la Paz,  en el Centro Penitenciario y en Hospitales.

 
JAIME BARBA RICÓN. Pbro. Vicario Judicial Diócesis de Barrancabermeja.

Bibliografía.

Concordato entre el Estado Colombiano y la Santa Sede.

Ius Canonicum

Ley 20 de 1973.

Ley 133 de 1994

Sentencia C-027 de 1993.

Uribe Blanco Mauricio “Derecho Eclesiástico del Estado Colombiano” Universidad Sergio Arboleda, Bogotá, 2007.

 

[1] Ius Canonicum - Derecho Canónico - Relaciones entre el Estado y la Iglesia

 

[2] Ius Canonicum - Derecho Canónico - Relaciones entre el Estado y la Iglesia

 

Reflexión dominical: 
No